15 sept. 2018

Orsiana sobre el plagio

 
Eugenio d'Ors (1882-1954), entre los mejores aforistas de España (amén de otras muchas cosas, varias no ejemplares), bajo el pseudónimo de Octavio de Romeu, el 30 de octubre 1911, en La veu de Catalunya, publicó un artículo titulado ‘Enric Casanovas, noucentista’. En una de sus líneas iba escrito: "Lo que no es tradición es plagio". Allí abordaba el arduo problema de la originalidad. Sólo la había verdadera dentro de una tradición. Y se refería, en particular, al Clasicismo. Así se puede leer en sus Glosari (Glosari, 1910-1911, edició i presentació de Xavier Pla; anotació de Jordi Alberti, Barcelona: Quaderns Crema, 2003, pp. 769-770).
Con el tiempo d’Ors, que ya era Xenius, para proseguir la tradición por él mismo inaugurada –esto es, heredarse a sí mismo y, por tanto, no perpetrar plagio– retomó el argumento ('Cúpula y Monarquía', La Gaceta Literaria 32, de 15 de abril de 1928, p. 5; Nuevo Glosario. La Tradición, Buenos Aires: Editoriales Reunidas, 1939, p. 28; Mis salones. Itinerario del Arte moderno en España, Madrid: Aguilar, 1945, p. 27). También libaron en él Luis Buñuel, que fue su secretario en París en 1925, al escribir Mi último suspiro, donde lo reseña como paradoja de "una profunda verdad". Adaptaciones, que son perpetuaciones, están en los decires magistrales de Juan de Mairena (1936), reiterados por mano de Antonio Machado. Borges consagró el apotegma practicando la intertextualidad, antes de que ese concepto se enunciara, lo que es tanto como constituir una herencia yacente.
¿El resto? El resto pudiera ser una reliquia, y hasta un exvoto para devocionarios, o quizá simplemente una moneda gastada; pero, me temo, el resto es sólo turnitin.
 
 
Eugenio d'Ors (1882-1954)

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