11 ago. 2018

MIRADA CRÍTICA A LA VIOLENCIA EN EL ARTE



  Al presente existe una sensibilización –como parte del progreso cultural, pero también de la escalada de los miedos colectivos– hacia las imágenes violentas. Sin recurrir al argumento nietzscheano –por lo general interpretado en forma y manera muy bastarda– de la necesaria vigorización de los sentimientos y emociones, sería al menos intelectualmente juicioso moderar ciertas percepciones sobre ellas.
  Inclinados, cuando no inducidos, a la contemplación ‘light’ del derredor, en el que se procura cerrar los ojos a lo desagradable llevándolo a un ámbito social clandestino, creo que recorremos una distancia en dirección equivocada que será difícil de desandar. La mirada a la violencia en el Arte debe ser crítica, y eso significa para mí que han de aplicarse cedazos –filtros– que tamicen los detalles.
  La imagen superior, sin la perspectiva de contexto, pueden ser mal interpretada. En realidad, pertenece a Bogenschnitzender Amor, fechada entre 1534 y 1539, en los pinceles de Francesco Mazzola gen. Parmigianino (1503-1540) [Kunsthistorisches Museum Wien]. Y es que Cupido no talló su arco con un cortaplumas. Si la visión del instrumento cortante les conmueve es que no han comprendido que en el Amor también existen afiladas pasiones y profundas tajaduras.
 Es claro, igualmente, que mucho de lo que pueda suceder dependerá de la pericia de quién amole la cuchilla –porque hay verdaderos carniceros– y, asimismo, de la dirección de las saetas.
Abajo abro la imagen y vean, vean.
Adiós amigos
J.C.G.
 
 
 
 

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