7 feb. 2018

La cita es la forma de construir una propia mitología


 
-¿Se trata de una cita? -le pregunté.
-Seguramente. Ya no nos quedan más que citas. La lengua es un sistema de citas.
Utopía de un hombre que está cansado (1975)
Jorge Luis Borges
Me pregunta un lector la razón del porqué a la cabeza de buen número de mis trabajos figuren citas. Por un momento pensé remitirle al libro de Anthony Grafton, Los orígenes trágicos de la erudicón (1989), o bien a The Anxiety of Influence, de Bloom (1973). Pero ambas autoridades facilitan una respuesta elusiva a la interrogante tan personalmente planteada. El primero, en realidad, se ocupa de la nota a pie de página, donde el fragor los combates intelectuales está amortiguado, aunque es, sin embargo, terrible. El segundo –rebasando su subtítulo- es una teoría de la lectura. Otras veces he respondido que busco crear atmósferas intelectuales. Así, la utilización de una cita emblema introduce a ella, pero no embute el contenido concreto de lo que luego se dice. De hecho, en ocasiones acudo a más de una, de alcance diferente, o que en apariencia lo sea.
Luego de lo anterior me vuelto a examinar varias empleadas, y me doy cuenta de algo quizá no percibido. Una vez vi un libro, creo que ‘de’ Camilo José Cela, donde se reunían dedicatorias del escritor ofrecidas en sus libros a lectores más o menos desconocidos. El caso es, naturalmente, disímil; incluso incomparable. Nadie formará un libro con las citas de cabecera a mis modestos trabajos. No obstante, la idea es atendible, si bien en otra dirección.
Retrocediendo en el camino extendido a través de esas citas que he ido presentado podría postular que en ese mecanismo de apropiación se genera un hábito resemantizador. La cita transforma su significado literal y produce una mitología. Es la oportunidad, pues, para construir otro espacio en el espacio del lenguaje, un metalenguaje, que es de suyo mitológico. La invención de ese territorio es una transfiguración que igualmente afecta a quien selecciona el fragmento citado; es decir, también lo mitologiza, que es tanto como transformar la literalidad de la previa lectura en que lo halló y de su condición como lector que la reescribe. Por tanto, uno mismo crea su mitología, uno mismo se construye en esa mitología -ese sistema de citas- como parte de que otro escribió.
Del resto, la respuesta debería ser -o propender a ser- a lo que denominamos 'oscura causalidad'; esto es, el invisible hilo de tanza al que mejor deberíamos llamar azar.

 J.C.G.

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