9 ene. 2018

En recuerdo de Carlos Heitor Cony (1926-2018)



Ayer tuve noticia del fallecimiento de Carlos Heitor Cony. Sucedió el pasado 5 de enero, con 91 años de edad.  Cony era un periodista de raza y escribió hasta los últimos días de 2017. Lo hacía el domingo 31 con ‘Uma carta e o Natal’. A esa edad el ejercicio de la crónica es de una lucidez deslumbrante. Las envió a la Floha de Sao Paulo, por casi 40 años, desde Río de Janeiro. Hata que su vida fue al mar. La suya, como en elegíaca manriqueña, un caudaloso río que desmbocó en enero.

Cony se opuso a la Dictadura militar en Brasil, y conoció la cárcel y mucho más. Muchos lo habrán olvidado. Pero están sus libros, y sus lectores, para recordar todo aquello, y a él de modo especial. Está Ato e o Fato (1964), las crónicas contra el Golpe.
 
 
O Ato e o Fato, Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1964


Las reparaciones llegaron más tarde, llegaron mil y una noches tarde. Para su literatura -publicó hasta 17 novelas- más morosas aún; a la Academia Brasileira de Letras no ingresó hasta 2000. Pero está, por fortuna, Quase Memória (1995), casi novela.

 
Quase Memória . Quase-romanze, São Paulo: Companhia das Letras, 1995
 
Y están también As melhores histórias das Mil e uma noites. Deliciosa memoria de un lector que escribía cuentos y miró, como ambos a la vez, en el cuento de los cuentos, el cuento infinito.
 
 
As melhores histórias das Mil e uma noites (2001),  Rio de Janeiro: Nova Fronteira, 2011.
 
Soy uno de los lectores de Cony. He leído, gozoso, en esas noches; compré la edición de Nova Fronteira (2011), renovando la de 2001 por Ediouro. En mi más reciente viaje a Brasil me prometí los contos de Quinze anos (2014), sin cumplimiento.
En otro anterior hallé, sin embargo, Babilônia! Babilônia! (2.a ed. de Sobre todas as coisas), Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1978, 236 pp.), y regresó conmigo.
 
 
 
Esta obra contiene 12 relatos, pero buscaba leer uno en especial; eleer, en verdad, pues lo habñia hecho años atrás, en el libro compendio Os cem melhores contos brasileiros do século (2000). Allí hay maravillas, y una es O burgués e o crime’ de Cony.
Lo es no sólo por la evidente calidad literaria, sino igualmente por su estructura formal, absolutamente neo-realista. Habla de un ‘crimen perfecto’, el de un burgués, movido por el lucro. El crimen ha de ser lucrativo para ser perfecto. El anódino pero resuelto Figueiredo dice: “Tinha que matar com muito lucro, com tanto lucro que ficasse óbvia a lucrabilidade do crime. E para tornar patente essa lucrabilidade, tinha que escolher uma vítima que fosse patentemente próxima de seus interesses”.  A ese punto se llega en tres secuencias de vocación cinematográfica: “O burguês”, “O crime” e “O crime e o burguês”. Adolfo Rosenthal las aprovechó en 2011 para un telefilme, interpretando Guilo Lopes al burgués.
En Babilônia! Babilônia! descubrí otros cuentos magníficos; junto al que nombra el libro, ‘A maçã dentro de si mesma’ y también ‘O Casamento’. Hay más donde elegir. Y, no obstante, me inclino por O burgués e o crime.
Me vuelca a él la fabula docet, que espresa un -digamos- The End, y está más propiamente dicha en la palabra Moral: “O crime, para o burguês, só não compensa quando a polícia está contra”.
Carlos Heitor Cony (1926-2018). Descanse en Paz
 
 
J.C.G.
 

 

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