Thursday, August 31, 2017

Fotografía y Derecho. '¡Oh, Justicia, dulce manantial de tu llanto!'

 
Acqua mo, Acqua mo!
Venecia, s. XX

BIGOLANTE (chesuona Portatore del bigòlo ; V. BIGOLO) s. in. Cosi qui chiamasi il Facchino o la Femmina servigiale che porta l'acqua dolce alle case col mezzo dell' arconcello, detto BlGÒLO. Se il Bigolante è uomo, dicesi Acquaruolo o Acquaiuolo; se femmina, Portacqua, essendo questa voce di gen. femminino. V. AQUARIÒL e PORTÀQUA.
Véase Dizionario del dialetto veneziano di Giuseppe Boerio, edito per cura di Daniele Manin, Venezia: coi tipi di Andrea Santini e figlio, 1829, p 55.
 
XXX-XXX-XXX-XXX
 
Metafóricamente la figura de esta 'portadora de agua', esta aguadora veneciana, bien podría representar otra alegoría de la Justicia. Una Justicia dispensadora, casa por casa, de agua dulce.
Una Justicia no tanto 'líquida' en el sentido de Zygmunt Bauman -peligrosamente desbordable en avenidas de abuso, como las que históricamente remontan a la Escuela de Derecho Libre en antecedente directo al nazismo jurídico, y que otras veces se escapa entre los dedos- como dulce agua de Justicia. La dulzura de la Justicia, que es la Equidad. El agua reposada y apacible de la Justicia.
Agua dulcísima para saciar la sed de una Humanidad que errante camina el desierto de los Derechos, donde tantas veces la realización de la Justicia es un espejismo.
Giustizia, Giustizia mo, Giustizia mo!
¡Oh, Justicia, dulce manantial de tu llanto!
 
J.C.G.
 

Picasso, una semiosis ilimitada



Fabienne Douls Eicher
Poétique de la simultanéité dans les écrits de Pablo Picasso
Paris: L’Harmattan, 2017, 246 pp.
ISBN : 9782343117577

L'œuvre écrite de Pablo Picasso a peu attiré l'attention de la critique. Plusieurs raisons peuvent être alléguées, dont deux majeures : le prestige écrasant de l'œuvre peinte et le caractère surréaliste des textes, d'un abord difficile. Il importe pourtant de situer ces écrits à leur juste place, en tant que volet spécifique du processus créatif de Picasso. Cette étude relève le défi de la prétendue illisibilité des écrits français et s'attache à en dégager les spécificités poétiques en les soumettant à un travail d'analyse inspiré de la sémiotique littéraire.

Wednesday, August 30, 2017

Teresa de Jesús. Éxtasis, fervor y pensamiento

Llegaron de Valladolid, y he traído de Sevilla, dos maravillosos vols. correspondientes a los estudios histórico-artísticos, y el catálogo de obras de la exposición ‘Teresa de Jesús: maestra de oración’, primorosamente editados por Las Edades del Hombre (Ávila, Alba de Tormes, 2015. ISBN 978-84-88265-61-6 e ISBN: 978-84-88265-62-3).
 
 

Ellos son testimonio de la labor de comisaría de Juan Dobado Fernández y José Enrique Martín Lozano en la extraordinaria exposición ‘Teresa de Jesús, maestra de oración’, organizada por la Fundación Las Edades del Hombre en la ciudad de Ávila y en la salmantina Alba de Tormes durante el año 2015. Lo son también del éxtasis del ‘vivo sin vivir en mí’, y del fervor del ‘muero porque no muero’ que los pintores y escultores intentaron plasmar. Pero, sobre todo, constituyen prueba de la generosa amistad y esplendidez de Emma Martínez Tristan.
Es a su merced que Teresa de Jesús (1515-1582), Santa andariega, tiene desde ahora dos lugares de acomodo en la mi hospitalidad de mi modesta biblioteca, bien elegidos a la dignidad con que la favorece.
 
J.C.G.
 
Transverberación de Santa Teresa (1664), por Luca Giordano (1634-1705)

Tuesday, August 29, 2017

'Derecho y Literatura'. Casa de la Literatura peruana. Lima


¿Qué relación hay entre la Literatura y el Derecho? ¿Marcó en algo a Vargas Llosa, Bryce y Ribeyro haber estudiado abogacía?
Miércoles 30 de agosto, a las 7:00 p.m.
Casa de la Literatura peruana


Conferenciante: Dr. Jimmy Marroquín Lazo, Universidad Ricardo Palma (Lima. Perú) y asesor en el Tribunal Constitucional de Perú.

Saturday, August 26, 2017

Con Ángel López López en el 'ferragosto' sevillano

El 'ferragosto' sevillano rebosa de sorpresas llenas de amistosa frescura. Hoy, en el supermercado -el lugar preferente de mis inversiones- coincidí con el profesor Ángel López López (Catedrático de Derecho civil de la Universidad de Sevilla). Él me reconoció antes que yo a él, pero ambos somos reconocibles y más él que yo. Nos hemos conversado un café, y reconstruido atmósferas -eso que la Universidad de hoy ha extraviado- en un diálogo de tintes socráticos. La memoria es una delicatessen; debe tomarse con cuidado entre los dedos, tenerla en la boca y paladearla, y debe también no consumirse a diario. La memoria es para la celebración; el reencuentro con Ángel lo es siempre.



Y hemos tenido plática -siempre a la clara luz de sus palabras- sobre Derecho y Ciencia jurídica. Los fraseos fueron esta vez sobre Derecho Agrario, materia de su tesis boloñesa, y acerca de la hibridada naturaleza privada y pública que en él es paradigma, categorías que yo he interpretado desde la curvatura en las trasformaciones del Derecho, le dije. Concurrencias con un maestro que, naturalmente, estimulan y comprometen. Luego, intercambio de números de móvil y -Servicio de Correos mediante- de libros que enriquecerán mi biblioteca mucho más que los que desemboquen en la suya.
 
J.C.G.

Fotografía y Derecho. Derecho al voto de las mujeres en USA (19th Amendment, 1920)


 Un día como hoy, de 1920




Suffragist Margaret Foley distributing the Woman's Journal and Suffrage News (1913)
 
 
Women Suffrage envoys from San Francisco greeted in New Jersey on their way to Washington to present a petition to Congress Suffrage envoys from San Francisco greeted containing more than 500,000 signatures (Nov.-Dic., 1915)
 
 
The 19th Amendment, guaranteeing women the right to vote, is formally adopted into the U.S. Constitution by proclamation of Secretary of State Bainbridge Colby (1869-1950). The amendment was the culmination of more than 70 years of struggle by woman suffragists. Its two sections read simply: "The right of citizens of the United States to vote shall not be denied or abridged by the United States or by any State on account of sex" and "Congress shall have power to enforce this article by appropriate legislation".

Friday, August 25, 2017

'De la Farmacia del Derecho', por José Calvo González




De la Farmacia del Derecho*

José Calvo González
Catedrático de Teoría del Derecho y Filosofía del Derecho (UMA)

 

El TC se ha pronunciado en el mal llamado ‘caso Juana Rivas’ -pues se trata de un ‘caso’ de menores, un caso de sustración interparental (otro hallazgo lingüístico) de menores- sin obtener el pretendido amparo por interposición extemporal del recurso. El ‘caso Juana Rivas’ está limitado al deber de restituir de forma “inmediata” a los dos niños a su padre y, como consecuencia del incumplimiento de lo así resuelto, tanto por el Juzgado de Primera Instancia de Granada, en diciembre pasado, como la Audiencia Provincial, en abril de 2017. En añadido, el ‘caso Juana Rivas’ es, asimismo, el sustanciado en auto judicial del Juzgado de Instrucción 2 de Granada de 8 de agosto decretando, en las diligencias penales en curso que la investigan por un presunto delito de desobediencia a la autoridad judicial y otro de retención ilícita de menores, la busca y captura para puesta a disposición del Tribunal. Meridianamente, confío, aclarada esta cuestión semántica, queda por precisar -y mucho- la que llamaré cuestión ideológico-jurídica; ‘cuestión’ que se presta a dilucidaciones no menos esclarecedoras, o eso espero.

Comenzaré diciendo -porque no deseo abrir aquí un debate de preciosísimo jurídico-procesal, renunciando a él en favor del ‘futuro’ buen hacer de su representación procesal- que el asunto es, auténticamente, ‘de Juzgado de Guardia’ a fuer ‘de Farmacia de Guardia’. Tanto el mal llamado ‘caso Juana Rivas’ como el que deberíamos denominar propiamente como ‘caso Juana Rivas’, revelan un síntoma de padecimiento social que, con independencia del tratamiento ‘en su caso’, tendrá difícil y, de seguro, dolorosa receta. Porque en orden a la tutela judicial, como en Farmacia, se ha producido una patología que reclama estudio clínico. Se trata de la automedicación; esto es, el “uso de medicamentos que realiza una persona para sí misma sin prescripción médica” (RAE). Como muchos de nosotros sabemos -afirmarlo de la mayoría es aventurado- la utilización de medicamentos por iniciativa propia, al margen y sin intervención de profesionales de la medicina -del médico especialista, y aun del médico de familia- comporta graves riesgos para la salud. Esta práctica, que con harta frecuencia igualmente está asociada al curaderismo homeopático, genera, ciertamente, resistencias bacterianas, pues arrasa con la flora microbiana endógena, o produce reacciones alérgicas complicadas, y hasta muy severas, o bien, lo que es tanto o más preocupante, interactúa de forma contraindicada en el efecto de otros medicamentos que estuvieren prescritos o pudieran serlo más adelante.



Esta errónea y oscurantista práctica del autocuidado de la salud corresponde en Derecho a la autotulela, con múltiples y muy diversas manifestaciones de índole y grado. Una de ellas, me parece, es la que se ha dispensado -por sí o por comisión sapiencial de terceros- Juana Rivas. Naturalmente, ella no puede ser tenida como la única practicante del autoconsumo que en nuestro país realizan muchos más, de un modo extendido y creciente. Pero es, por la voluntad mediática en que ella misma y otros a su alrededor se han colocado con especial empeño, representativa de esa distorsión del prudente uso farmacológico y jurídico. Admitamos la evidencia, que de ningún modo atenúan las supuestas o reales deficiencias del sistema sanitario ni del judicial: la automedicación y la autotulela se hallan socialmente admitidas y son, además, celebradas. El espartaquismo de ‘Juana está en mi casa’ o, por acudir a la tradición hispana, esa mezcla de alcadezalameismo y fuenteobejunismo del ‘todos a una’, o las declaraciones de la propia interesada -“No he hecho nada en contra de la ley”- son preclara demostración. Los galenos, qué no decir de los magistrados, se equivocan, no saben. Y llega la automedicación y, de la misma manera, la autotuleta jurídica.

Mal vamos todos -y para muestra el botón de su ‘caso’ y del ‘caso’ de sus hijos que, a diagnóstico de hallase ‘en peligro por errores judiciales’, están sumergidos en una vorágine medicamentosa de extraordinario peligro para el interés superior de su bienestar presente y venidero- con esta posología farma-jurídica. Así, todo es paradoja; el sentimiento jurídico -y el temible ‘sentimiento (y sentimentalismo) de la Justicia’- recomienda administrar las dosis a gusto del consumidor; por ejemplo, que los jueces “encaminen este proceso hacia la cordura y la coherencia”. Y, no menos, la más oportuna prolongación y amplitud del tratamiento; por ejemplo, la sujeción de los límites de la ley a la propia conciencia, la conciencia de “estar ‘huida’, pero no "fuera de la ley". Porque el paciente sabe más que el médico y, por supuesto, que el juez. No importa si el asunto o la dolencia es de Derecho de familia, hipotecario, o relativo al ejercicio del indulto (recordemos esas pragmáticas carolinas que, junto a alguna de las Leyes Fundamentales franquistas, se le escurrieron a la Constitución del 78 por el desagüe de la Transición).

A mí me parece todo esto alarmante. No son simples disparates, no es el esperpento que regresa -aunque nunca se ausentó- otra vez, con todo su esplendor grotesco y bufo. A mí todo esto que sucede -tan a menudo- me suscita una enorme inquietud, porque esos talantes y esas ‘vías de hecho’ constituyen genuina expresión del banderín de enganche a una pedagogía social que quiebra no superficialmente la idea del triunfo del Derecho, abre debates de ínfima capacidad deliberatoria, y de ahí a poco terminan peor que mal. Socializar la Salud y la Justicia -la Farmacia de Guardia y el Juzgado de Guardia- no puede confundirse con la encajadura ergonómica y electiva del interés personal en los medios y remedios sanitarios o judiciales. Y ante el ‘caso Juana Rivas’ y el ‘caso’ de sus hijos nos cumple una urgente e ineludible responsabilidad ciudadana, que comienza por explicitar la toma de posición del lado del sistema de Salud y de Justicia que normaliza -y como tal hace general- el modelo y las garantías de acceso a un consumo farmacológico y una tutela de los Tribunales organizada, profesional y objetiva.


* Este texto fue enviado al diario SUR (Málaga), el 17 de agosto pasado.
(Aclaración: finalmente el texto se publicó en la ed. de 27 de agosto, p. 31).
 

II Congreso Internacional de Cine y Derecho. Universidad Autónoma Latinoamericana – Unaula (Medellín. Colombia)




Thursday, August 24, 2017

Borges, 24 de agosto de 1899


'oyes la voz del ruiseñor de Teócrito'
 El otro, el mismo (1964).

Jorge Luis Borges será nacido el hoy que fue de 1899.

Wednesday, August 23, 2017

Verdad y Proceso: « Hábilmente interrogados, declararon … », y el tema del 'muerto resucitado', por José Calvo González


Verdad y Proceso
« Hábilmente interrogados, declararon … », y el tema del muerto resucitado

 

José Calvo González*

 

Hábilmente interrogados, declararon es el encabezamiento elegido para el cap. IX de la novela que Ramón J. Sender (1901-1982), español y exiliado en México tras la Guerra Civil, publicó en esa ciudad el año 1939 con el título de El lugar del hombre.[1] Casi veinte años después la reeditó, revisada y con algunas modificaciones que han sido objeto de minucioso registro y análisis,[2] con un título muy semejante.[3] Tales mudanzas, sin embargo, no son significativas en lo sustancial que aquí pretendo comentar. Tampoco el parecer personal con que sostengo que aquella novela se preparó y escribió, al menos en parte, años antes.[4]

Ramón J. Sender, El lugar del hombre, México: Ediciones Queztal, 1939, 226 pp. (1ª ed.)

 
Sí lo es, por el contrario, indicar que Sender ficcionaliza uno de los reportajes que, por encargo del diario El Sol (Madrid), escribiera en marzo de 1926 sobre el conocido como Crimen de Cuenca, y cuya primicia más extraordinaria fue, sin duda, ofrecer a los lectores la localización de un muerto resucitado. Aquellas crónicas periodísticas -no quisiera confundir a los míos- en absoluto abordaban experiencia sobrenatural alguna; el muerto resucitado era de este mundo y en él había suscitado un proceso judicial como víctima a la que supuestamente habían dado muerte el 21 de octubre de 1910. El muerto que dieciséis años más tarde aparecía con vida se llamaba José María Grimaldos López, alias El Cepa, pastor de  De su muerte fueron inculpados, procesados y condenados a 18 años de prisión dos inocentes campesinos -León Sánchez Gascón y Gregorio Valero Contreras- cumpliendo más de diez de ellos. La acusación de asesinato por la aparentemente inexplicable desaparición de Grimaldos inicialmente se archivó, por falta de pruebas, pero tres años después, con sustitución del juez instructor y la llegada de otro empeñado en alardes espectaculares y pretendiente de méritos políticos, las diligencias se reabrieron nuevamente dirigiéndolas contra aquellos a quienes todos los lugareños señalaban como sospechosos. Presos e incomunicados, y así privados del derecho de defensa, de visitas de familiares y de la asistencia médica, no dudó por un momento la nueva autoridad judicial en el empleo de cuantos medios fueran necesarios para arrancar la confesión del crimen; y nada tan concluyentemente persuasivo como la tortura, práctica en la tres miembros de la Guardia civil, dispusieron tan feroces destrezas como brutal maña. De ahí, el Hábilmente interrogados, declararon… Devino de ese modo, contra ellos, Sumario núm. 91 de 1910 del Juzgado de Belmonte por delito de asesinato, elevado a la Audiencia Provincial de Cuenca, del que se formó rollo núm. 765 del mismo año. Pero Grimaldos acabó resucitando en 1924, y no muy lejos -en una aldea a pocas leguas de donde se le dio por muerto; Grimaldos, un borderline mental, se había ido del lugarejo donde vivía por propia voluntad, obedeciendo, de acuerdo a su manifestación, al “barrunto” de marcharse, y sólo eso, nada más. El muerto resucitado, ¡vaya!; pues sí, como dice uno los personajes de la novela: “¡Caramba! ¡La vida tiene sorpresa!.” La sentencia condenatoria de la Audiencia Provincial de Cuenca pronunciada el 25 de mayo de 1918 en la causa seguida como Procedimiento ante Tribunal del Jurado, fue recurrida por el Ministerio Público a virtud de aquel ‘hecho nuevo’ el 6 de abril de 1926. El recurso de revisión llevaría firma de Diego María Chreuet, Fiscal del Tribunal Supremo, quien no desliza su escrito en ambigüedades semánticas: “por medio de malos tratos, inferidos con conocimiento y alguna vez a presencia del Juez instructor D. Emilio de Isasa y Echenique -por el Teniente de la Guardia civil D. Gregorio Regidor, el Sargento D. Juan Taboada Mora y el Guardia Telesforo Diaz Ortega- se les arrancó la confesión de haber asesinado a José María Grimaldos.” Aquel Chreuet, por cierto, había redactado varios trabajos de ‘Derecho y Literatura’,[5] considerablemente solventes, que merecerían oportuno rescate editorial. Como Fiscal, mantuvo sin paliativos que en el “recurso reparador del error de hecho”, estando orientado “ante todo, a que los efectos del yerro del juzgador convertido en verdad judicial, cesen ante la realidad del suceso que contradice a los hechos mentidos en que se fundó la sentencia”, debía alcanzar mucho más: los “efectos del error, no sólo cristalizan en la condena, sino que se engendran y primordialmente campean en la declaración de la responsabilidad de los supuestos autores”, pues paradójicamente la legislación impedía este desagravio a quienes no se hallaren cumpliendo condena, ya favorecidos por la aplicación del beneficio del indulto un año antes, el 4 de julio de 1925, tras cumplimiento de doce años y dos meses de la pena impuesta. El Tribunal Supremo, por sentencia de 10 de julio de 1926, publicada el 6 de agosto de 1927, declaró haber lugar al recurso de revisión interpuesto contra la sentencia de 25 de mayo de 1918, anulándola y acogió el derecho a la reparación del honor solicitada. Aparte de ello, el resto de pronunciamientos apenas alcanzan a la prevención de las “correcciones disciplinarias a los funcionarios judiciales que las merezcan por sus deficiencias u omisiones en la tramitación del sumario” y a diferir al “proceso que promueva el Ministerio Público” todo lo relativo a la responsabilidad criminal del Juez instructor en Belmonte. La depuración de unas y otras, sin embargo, nunca se produjo. La tortura judicial, pese a quedar afirmado que la confesión de los reos había sido “arrancada por violencia”, quedó impune. Y en cuanto al capítulo de responsabilidades, y consecuencias patrimoniales, eventualmente correspondientes a un mal funcionamiento de la Administración de Justicia, las rechazó arguyendo que la sentencia lo fue de un Tribunal del Jurado.

La secuela del muerto resucitado tuvo, no obstante, un capítulo añadido en los primeros años de la transición política española, cuando la cineasta Pilar Miró (1940-1997), ella misma familia de militares, se convirtió en la primera mujer sometida (1980) a Consejo de Guerra -procedimiento judicial de carácter sumario o sumarísimo incardinado en la jurisdicción militar-[6] con petición de cuatro años de cárcel por injurias a la Guardia civil de principios del s. XX en su recreación cinematográfica El Crimen de Cuenca (1979),[7] que también fue retenida por la censura para exhibición en salas comerciales, demorando su estreno hasta 1981.



Mejor suerte parece haber corrido, apenas poco menos de diez años antes, la post-producción de O Caso dos Irmãos Naves (1967), filme dirigido por Luiz Sérgio Person (1936-1976),[8] aun cuando las circunstancias políticas en Brasil -la Dictadura militar implantada tras el golpe militar de 1964 y la referencia histórica a un ‘incómodo’ suceso acaecido durante el Estado Novo (1937-1945)- en principio no lo previeran. El filme, en efecto, no soportó censura y, anunciado por los exhibidores como ‘Verdade sobre uma terrivel mentira’, se estrenó con notable acogida de público el 10 de junio de 1967 en Araguari (Minas Gerais), escenario histórico de uno de los mayores errores de la historia judicial brasileña. Diferente habría de ser la reacción de los espectadores de São Paulo o Rio de Janeiro, menos favorable, bien que no así en Paraná, Sul do Mato Grosso y pequeñas ciudades del interior. Una crudísima explicitación de la práctica de la tortura y la brutalidad policial, unida a la rancia atmósfera ideológica del derecho procesal penal en Brasil, o la imagen de sus autoridades judiciales, de un conservadurismo moralmente complaciente, fue asumida como testimonio nada engañoso de la realidad; el filme ofrecía, ciertamente, ‘verdad sobre una terrible mentira’: “la brasilidade judiciaria e policial dos anos 1930 e 1960”, como ha sido señalado en un reciente estudio académico que, añade, “ainda estao vivos no Brasil.”[9]

 


 
 


 
El guión cinematográfico -obra del propio Person y Jean-Claude Bernadet (1936-)-[10] tuvo a la base de su composición la obra del abogado João Alamy Filho (1908-1993), defensor de los hermanos Sebastião e Joaquim Naves, confesos bajo tortura, publicado por primera vez el año 1961.[11]


João Alamy Filho, O caso dos Irmãos Alves - o Erro Judiciário de Araguari,
Belo Horizonte, Bernardo Alvares, 1961, 370 pp. (1ª ed.)

 

Jean-Claude Bernadet e Luis Sérgio Person. O Caso dos Irmãos Naves: chifre em cabeça de cavalo. Roteiro Original comentado por Jean Claude Bernardet. São Paulo: Imprensa Oficial do Estado de São Paulo: Cultura – Fundação Padre Anchieta, 2004 (1ª ed.)

 

Es, pues. valioso señalar que en el clássico erro judiciário de Araguari (15 de enero de 1938-14 de octubre 1953) el pasado como permanencia es la true story. La verdad de aquel proceso -expresada en la metáfora del chifre em cabeça de cavalo- era la mentira del pasado como transitoriedad. El caballo era Brasil y guardaba memoria de la brutalidad policial, de la tortura militar, de la violencia, del desamparo del Derecho; memoria viva y presencial de la injusticia. O Caso dos Irmãos Naves resultó, por tanto, una gran verdad en el tiempo no discontinuo, en la mentira sincrónica a lo coetáneo, a un tiempo constante, perpetuado y como detenido e imperecedero. O Caso dos Irmãos Naves en absoluto era inactual.[12] El muerto resucitado se aferraba con firmeza al presente. Benedito Pereira Caetano, el muerto resucitado, regresa con regularidad desde el 24 de junio de 1952, como igualmente otro muerto resucitado, José María Grimaldos López, lo hace con puntual formalidad, en Brasil, en España y en otros muchos lugares, no importa si con identidad y nombre puramente circunstancial y variable.

Es por eso que de Ramón J. Sender, de João Alamy Filho, Jean-Claude Bernadet y Luis Sérgio Person o Pilar Miró -en las concurrencias e intersecciones de ‘Derecho y Literatura’ y ‘Cine y Derecho’- deviene provechosa enseñanza. Lo es el juego de asomar la mano y esconder la piedra en la sentencia del TS revisoría del Crimen de Cuenca, en especial luego de ‘tirar la piedra y esconder la mano’. Lo es también la sentencia de 14 de octubre de 1953 del Tribunal de Justiça de Minas Gerais, en la Revisão Criminal n. 1632, de absolución de los hermanos Naves y reconocimiento del derecho a una indemnización pecuniaria por responsabilidad del Estado, declarada en su monto por sentencia de 7 de abril de 1956 que, sin embargo, abrió sucesiva discusión judicial no resuelta hasta sentencia de 8 de enero de 1960 del Supremo Tribunal Federal en el recurso extraordinario n. 42.723 de Minas Gerais. Empequeñecer la pedagogía de todas estas resoluciones sería miserable y un ejercicio de nueva victimización de cuatro hombres inocentes. Pero no es suficiente. El jurista de nuestros días, y con singular atención quienes se forman en nuestras Facultades de Derecho, que lo serán el día de mañana, debe comprender en su entera transcendencia cívica, en primer lugar, que los casos de León Sánchez Gascón y Gregorio Valero Contreras y Sebastião y Joaquim Naves no ha de ser el muerto resucitado José María Grimaldos López o Benedito Pereira Caetano. El ‘caso’ es, demasiado a menudo, el muerto sepultado de los derechos constitucionalmente garantizados, de la fuerza legítima que ninguna Ley proporciona en el uso de la violencia, del fuero del habeas corpus y, en ultima ratio, del Derecho penal justo. Un muerto que, una vez sepultado, nunca resucita, porque ni las rogativas bastan ni milagrosos ensalmos existen.


* José Calvo González é Professor Catedrático de Filosofía del Derecho na Facultad de Derecho da Universidad de Málaga (España).



[1] Ramón J. Sender, El lugar del hombre, México: Queztal, 1939.
 
[2] Donatella Pini Moro, “Le due edizioni de El lugar de un hombre di sender: México, 1939-1958”, en Ecdotica e testi ispanici: Atti del Convegno [nazionale della Assoziazione ispanisti italiani. AISPI] di Verona, 18-19-20 giugno 1981, Verona: Grafiche Fiorini, 1982, pp. 159-186.
 
[3] Ramón J. Sender, El lugar de un hombre, México: Ediciones CNT, 1958. La 1ª. ed en España no se produjo hasta 1968 (Barcelona: Ediciones Destino). Véase asimismo Ramón J. Sender, El lugar de un hombre, Donatella Pini Moro (ed.), Huesca: Instituto de Estudios altoaragoneses/Ediciones Destino, 1998.
 
[4] Véase mi trabajo “Medio rural y Justicia. Literatura  social-reformista em España, 1914-1925”, en Direito Natura, Justiça e Política. IIº Colóquio do Instituto Jurídico Interdisciplinar (Faculdade de Direito da Universidade do Porto), Paulo Ferreira da Cunha (ed.), Coimbra: Coimbra Editora, 2005, pp. 37-86. Asimismo en Implicación Derecho Literatura: contribuciones a una teoría literaria del derecho, José Calvo González (Coord.), Granada: Editorial Comares, 2008, pp. 145-190.
 
[5] Véase la voz que sobre éste redacté para Diccionario crítico de Juristas españoles, portugueses y latinoamericanos, Manuel J. Peláez (ed. y coord.), Zaragoza-Barcelona: Cátedra de Historia del Derecho y de las Instituciones UMA et al., 2005. CREHUET DEL AMO, Diego María, pp. 257-258.
 
[6] A finales de ese mismo año  la Ley Orgánica 9/1980, de 6 de noviembre, de reforma del Código de Justicia Militar, limitaría al ámbito de asuntos estrictamente castrenses la competencia de esa jurisdicción.
 
[7] Dirección de Pilar Miró, con guión de Lola Salvador Moreno y Pilar Miró, producida por Incine/Jet Films, 92 min. El guión utiliza básicamente el libro de Lola Salvador Maldonado, El crimen de Cuenca. El drama que se convirtió en leyenda, Barcelona: Argos Bergara, 1979. Véase también, con anterioridad, y en proximidad a los hechos, la obra del escritor y político republicano Alicio Garcitoral, El Crimen de Cuenca. Novela político y social, Madrid: Zoila Ascasíbas, 1932, red. con  pról.. de José de Estaban, Madrid: Mario Ayuso editorial, 1981, 273 pp. Garcitoral (1902-2003) era Gobernador civil de Cuenca a la fecha de los sucesos.
Alicio Garcitoral, gobernador civil de Cuenca cuando ocurrieron, escribió su novela social El crimen de Cuenca (1932) reeditada con prólogo y edición de José Esteban en 1981.Alicio Garcitoral, gobernador civil de Cuenca cuando ocurrieron, escribió su novela social El crimen de Cuenca (1932) reeditada con prólogo y edición de José Esteban
[8] Dirección de Luiz Sérgio Person, con guión de Jean-Claude Bernardet y Luiz Sérgio Person, producida por Lauper.MMP, 92 min.
 
[9] “Trazendo essa reflexão para o nosso objeto de pesquisa, é possível entender que traços dessa ‘brasilidade’ judiciária e policial dos anos 1930 e 1960 ainda estão vivos no Brasil de agora e podem ser lidos no roteiro” Cf. Eliene Rodrigues Oliveira, O caso dos irmãos Naves processamentos artísticos a partir de um erro jurídico, 2013, 166 pp. Dissertação (mestrado) – Universidade Federal de Uberlândia, Programa de Pós-Graduação em Artes, p. 68. Accesible en: http://www.ppga.iarte.ufu.br/node/388.
http://www.ppga.iarte.ufu.br/node/388
[10] Jean-Claude Bernadet e Luis Sérgio Person. O Caso dos Irmãos Naves: chifre em cabeça de cavalo. Roteiro Original comentado por Jean Claude Bernardet. São Paulo: Imprensa Oficial do Estado de São Paulo: Cultura – Fundação Padre Anchieta, 2004, 216 pp.
 
[11] João Alamy Filho, O caso dos Irmãos Alves - o Erro Judiciário de Araguari, Belo Horizonte, Bernardo Alvares, 1961. Otras eds. a partir de esa fecha por Circulo do Livro. Véase también João Alamy Filho, O Maior Erro Judiciário no Direito Brasileiro, de São Paulo, Sugestões Litéraias, 1965. Asimismo Evandro Lins e Silva, A Defensa tem a palavra, Rio de Janeiro: Aide Editora, 1980 y Pedro Pablo Filho, Grandes Advogados, grandes julgamentos no Jurí e noutros Tribunais, Leme (SP): J. H. Muzino, 2015 (4ª ed), en esp. pp. 114-120.
 
[12] Véase Luís Mário Leal Salvador Caetano. “O caso dos irmãos Naves sob a ótica do atual Direito Penal”, Boletim Jurídico, (Uberaba/MG) 12, 752 (agosto/2010). Accesible en: http://www.boletimjuridico.com.br/doutrina/texto.asp?id=2128  
 






Publicado en Emporio do Direito (Florianópolis. SC. Brasil).  23/08/2017. Accesible en: http://emporiododireito.com.br/verdad-y-proceso-habilmente-interrogados-declararon-y-el-tema-del-muerto-resucitado-por-jose-calvo-gonzalez/