Friday, June 16, 2017

Derecho a través de la Literatura. Tened lengua y fierro, que bien templado consejo no es pícara conseja.


Tened lengua y fierro


La existencia de lenguas afiladas presume la de otras romas. Éstas últimas, por ser menos filosas, parecen alejar el riesgo de los tajos. A las más puntiagudas se las tiene a veces por mordaces, pero su cisura también deja cicatriz, pues no por eso hacen poca incisión, para la que también será menester hilo de juntura.
El Derecho tiene bien perfilado –no asiste razón jurídica habilitante para el animus iniuriandi, y a su almario no provee prendas la libertad de expresión– que quien blande la lengua para ultrajar debe prestar remedio a la tajadura de su sablazo, y soportar los importes del cirujano y cuantos montos corran en la secuela del desagravio. Distinta de la lengua en alma de cántaro, que a bocajarro pasma al maldecir la palabra, se dirá lo que cada cual deja en el interior de la vasija, sea malpensado o lo contrario, porque el pensamiento no delinque. Mejor desahogar para adentros que anegar la garganta en crecidas y aluviones, y venir a parar en panteón de náufragos.
Contención, pues, sin llegar a freno; que bien templado consejo no es pícara conseja.


Imagen: Nicolaus Steno. Elementorum Myologiae Specimen, seu Musculi Descriptio Geometrica ...
Florence: Ex Typographia Sub Signo Stellae, 1667
 
De opuesto a ese aviso sigue su curso lógico el verbo de Ana Caro Mallén de Soto (Sevilla, 1600-Madrid, 1650), fémina de literarias armas tomar, en su comedia Valor, agravio y mujer (c. 1630), para cuando los fierros demandan perentorios la luz fuera de la vaina y el hiriente vuelo de la hoja:

-        Acortemos de razones,
que en afrentas declaradas
mejor hablan las espadas.

Por eso, paréceme prudente exhortación la que apresta en la suya titulada Dos agravios sin ofensa (c. 1632), dictaminada con ingeniosa aplicación por el vecino de Madrid, pero natural de Marchena (Sevilla), Gaspar del Arco,[1] que era jurista y poeta, “en lo primero singular, y en lo segundo superior”,[2] cuanto para el parlamento de uno de los personajes deja explicado, mejor que bien, en este dicho:

-        Tened, no passen las lenguas a palabras, que después, tarde, y nunca fe remedian. Mejor hablan las espadas, que fon más blandas sus fuerças, porque fe cura vna herida, mucho mejor que vna afrenta.

Apélese a estas contenidas sentencias que urgen del cuidado y son avispadas en el prevenido agujón que de ellas asoma, pues será siempre predilecto a curarse de recargos y castigos.

J.C.C.




[1] Estudió en Salamanca y se dolió que le robaran la comedia en Sevilla, que por largo tiempo creyeron a firma de Lope de Vega, Véase Germán Vega García-Luengos, “Enredar con Lope: Dos agravios sin ofensa”, en La comedia de enredo: actas de las XX Jornadas de teatro clásico (1997), Almagro, 8, 9 y 10 de julio, Felipe B. Pedraza Jiménez, Rafael González Cañal (eds.), Almagro: Universidad de Castilla-La Mancha-Festival de Almagro, 1998 , p. 96
[2] Véase en Juan Pérez de Montalván, Para todos exemplos morales, humanos et divinos en que se tratan diversas ciencias, materias y facultades, repartidos en los siete días de la semana (Huesca: Pedro Bluson, A costa de Pedro Escuer, 1633), ‘Índice de los ingenios de Madrid’. Cito por la ed. de Barcelona: En la Empresa administrada por Francisco Caîs, 1656, p. 232.

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