Thursday, February 02, 2017

Poesía y Derecho. De una décima espinela a la inamovilidad y responsabilidad de Jueces y Magistrados


Esta semana adquirí el pequeño impreso, raro en comercio, del que aquí daré noticia. Su título es: Resumen histórico de las sesiones de las últimas cortes y decretos del gobierno. Segundo opúsculo escrito en verso, por Don F. R., Valladolid 1843, Imp. de D. Julián Pastor. Se compone de un sólo cuaderno, en 8º, con 48 pp.


 


Con el abastezco un poco más lo que ya está en mi biblioteca separado como ‘Poesía y Derecho’, y lo hermano a otro título con el que guarda relación: Explicación metódica de las acciones e interdictos del Derecho civil en verso castellano, por el Dr. D. Eulogio María Calderón, Colegial y Rector del Insigne de San Bernardino de esta Ciudad, Toledo: Imprenta de J. de Cea, 1839, 8º, 31 pp.
Aunque sus materias sean dispares les ayunta, además del recurso a la composición poética, abordar asuntos que no elevan a celestes atmosferas. No son, dicho por lo más llano, dedicaciones florales a los cielos jurídicos, sino que están bien pegados a terreno del derecho práctico.
Si esto resulta incuestionable en la obra de Calderón, para el caso de la firmada por el discreto ‘Don F. R.’ podría parecer –no sin error– menos evidente. De otra del mismo autor refiere Dionisio Hidalgo (1809-1866) en su Diccionario general de bibliografía española (Madrid: Imp. de J. Limia y G. Urosa, 1868, t. 3, pp. 467-468) lo que sigue: “Obra curiosa que ahorra el trabajo de registrar los diarios y da noticia, aunque ligera, muy exacta de lo más esencial, por el autor de los anteriores”. La reseña, en realidad, pertenece al Resumen histórico de las sesiones de las Cortes de 1846, en la primera, segunda y tercera legislatura. Opúsculo cuarto (Madrid, Imp. de M. Álvarez, 1849, 58 pp., 8º), y bien al corriente estaría este Sr. Hidalgo de cuanto dijo, pues abogado –aunque nunca ejerciente– de la Audiencia de Madrid, oriundo de familia burgalesa afrancesada y liberal (véase Pura Fernández (2016). «Semblanza de Dionisio Hidalgo (1809-1866)». En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes - Portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI) - EDI-RED: http://www.cervantesvirtual.com/obra/dionisio-hidalgo-medina-de-pomar-burgos-1809-1866-semblanza/ ), era buen conocedor del comercio librero y,  por detalles que ofrece, entendía de las utilidades de ese impreso –y los otros precedentes que indica–; así que no deben tomarse en vano. La primera información del Resumen impreso en 1843 ya consta en su Boletín Bibliográfico Español y Extranjero o Periódico de todo lo que se publica en España (Madrid: Imp. de Hidalgo,  t. IV, correspondiente al año 1843, p. 163). Y todavía asoma, intermedia a las impresiones de 1843 y 1849, revista –a través del Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español- de otro impreso de igual progenie: Resumen histórico de las sesiones primera legislatura de 1844 en 1845, segunda de 1845 en 1847 (Madrid : [s.n. Imprenta de la Viuda de Burgos], 1846, 67 p. 8º).
De la impresión del Resumen a 1849, un único ejemplar se conserva y está en la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid (M-BHM, F/4859 -- Olim: Caja 147; L-451-5. Para la de 1846, se cuentan dos: en la Biblioteca de Navarra (NA-BGN, Cª 24/1180 -- R. 16820) y en la Strozier Library de la Florida State University (DP217 .R47 1846) que, horrendamente, la cataloga como ‘Spain-History-Humor’. En cuanto a la de 1843 he localizado registro de ejemplares en la mencionada Histórica Municipal de Madrid (M-BHM, F/4900 -- Olim: Caja 147; L-451-6), en la Universidad de Navarra (Y2D.172.029 (2). Humanidades Depósito) y en la BN de España (VE/1189/11. Sede de Recoletos. Sala Cervantes). Dado el restricto número copias de cualquiera de estas ediciones es fácil, pues, inferir su peculiaridad bibliográfica.
Esta circunstancia siempre complace al bibliófilo, aunque no es lo único ni a menudo aquello que más importa a mis gozos. Yo soy contento a sólo hallar en la obra un pasaje que a mi atención cautive y me despierte curiosidad. Y en el Resumen de 1843 lo descubrí en la décima espinela que a la p. 16, dedicada a inamovilidad y responsabilidad de Jueces y Magistrados, forma en la rima de sus versos buenos provechos.

Dice:

Dos proyectos favorables

á Magistrados y Jueces

(reclamados muchas veces)

para hacerles responsables

al mismo tiempo que estables

al cabo sean presentado:

así saldrán del estado

á que se ven reducidos,

pues apenas elegidos

cesantes luego han quedado.



Los proyectos a que alude, autorizados por el Regente de la niña Reina Isabel II, que era nada menos que el imperioso general Baldomero Espartero, fueron llevados a la Cámara por el influyente jurista navarro José Alonso Ruiz de Conejares (1761-1855), a la sazón ministro de Gracia y Justicia en aquella legislatura de 1841-1842. Alonso, progresista (liberal), antes fue diputado en la de 1836, y luego del ministerio pasó a magistrado presidente del Tribunal Supremo, para retornar otra vez al Gobierno, en 1854, también llamado por Espartero. De su gestión es conocido el papel decisivo que le cumple en la ‘Ley Paccionada’ de 16 de agosto de 1841, que abolió en parte la constitución foral de Navarra, aunque no llegó a arreglo posible que la hiciera extensivo el acuerdo con las provincias de Álava y Guipúzcoa y el Señorío de Vizcaya. Con todo, al margen de esta labor, me interesa acudir al clima, ciertamente rarefacto, que del ambiente judicial en la época aquella décima substancia.  Así, Florencio García Goyena, (Febrero, t. V, pp. 201-202), citado por Juan Francisco Lasso Gaite en su Crónica de la codificación española: 1. Organización judicial (Madrid: Ministerio de Justicia. Comisión General de Codificación, [Imp. Nacional del BOE], 1998, p. 38), lo presenta tempestuoso y con tormenta eléctrica. El septiembre de 1840 hubo lanzamiento de sus plazas a título de suspensión de numerosos Jueces y Magistrados, convertido de pleno en cesantía.
A estas borrascas quiso Alonso poner la bonanza que, según se sigue de la Exposición de Motivos del proyecto sometido a las Cortes en sesión de 14 de marzo de 1842, aspiraba llevar a “la eficacia de la vida los artículos 66 y 67 de la Ley Fundamental” (Constitución de 18 de junio de 1837), y de esa guisa declarando la inamovilidad, rematar su obra el Gobierno “proponiendo la forma y el modo de hacer exigible la responsabilidad de los Jueces y Magistrados, señalando los casos, las penas y el procedimiento de hacerla efectiva.” (Lasso Gaite, Crónica, op. cit., pp. 43-44).
En glosa breve del Proyecto fueron mimbres de aquella acción legislativa que la formación de causa para exigir responsabilidad –por infracción de la Ley– fuera promovida de oficio o a instancia de parte, la que habría de ser “persona particular que se sintiese agraviada, o sus herederos o parientes hasta el cuarto grado civil, si aquella hubiere fallecido”, en causa formada por lo criminal, y desde su “estado de acusación” llevada a juicio público (sección 4ª). La sección 5ª hace a las penas señalándolas en la deportación a una isla por toda su vida, con nota de infamia; reclusión perpetua en castillo o fortaleza, con igual nota; reclusión temporal; inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, o alguno de estos, o determinada profesión; suspensión por tiempo de algún destino o cargo público, o del ejercicio de alguna profesión; resarcimiento de daños y perjuicios; costas procesales, determinándose los supuestos de imposición da cada una de las penas. (Lasso Gaite, cit., p. 45).
Llama la atención, de entre ellas, la 'deportación a una isla'. Porque lo cierto es que no abundaban en la Península unidades geomorfológicas de esa clase, aunque el recurso a los archipiélagos balear y canario y otros en los territorios coloniales fuera posible. La genética de esta penalidad remonta, e mi parecer, al Derecho romano, habiendo sido receptiva a ella Las Partidas. De allí, y en residuo, permaneció luego. Algo al respeto escribí hace ya bastantes años en una parte de mi trabajo “Sobre Derecho y geografías simbólicas. Notas para una Islandia jurídica”, en Derecho. Revista de la Facultad de Derecho. UNSA (Universidad Nacional de San Agustín. Arequipa. Perú) 7, 7 (noviembre de 2005), pp. 429-448, que también acude a otras variantes de la idea de aislacionismo, así como de 'aislamiento' desde la Teoría del Derecho; v. gr., noción de norma aislada y sistema jurídico.
Del resto, para más detalles del Proyecto acúdase al Archivo de la Comisión General de la Codificación, legajo 3 de Organización de Tribunales, carpeta 6 bis. Duerme allí el anhelo que al sencillo rimado de las estrofas no procuró consonancia el turno sistemático del funcionalismo parlamentario de la Regencia. Fueron en la Antigüedad poetas los legisladores, sin muchos herederos en España, tantas veces 'moderna'. Del daño para la lírica no se siguió desagravio en la prosa; bien sabemos que nuestro Legislativo se ha probado siempre más prosaico y prosista.

V A L E

 
J. C. G.

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