Sunday, October 30, 2016

Un juez con tinta, por Lino Mamani

 
Jaime Coaguila Valdivia, Juez de Investigación preparatoria de Arequipa. Foto Legis.pe
 
Dos muchachos se vieron sentados en una sala de audiencias de la Corte Superior de Justicia de Arequipa por haber cometido un robo. Era la primera vez que sus mañas los llevaban a prisión y querían obtener beneficios. Para ello, deberían cumplir una curiosa disposición dada por el juez de Investigación Preparatoria. Solo tenían que leer.
El magistrado Jaime Coaguila Valdivia, dentro de las reglas de conducta, obligó  a los muchachos que leyeran la obra célebre de Víctor Hugo, Los Miserables. Confiaba en que la vida de Jean Valjean, un muchacho que fue sentenciado a purgar prisión por robar un pan para alimentar a su familia y cambió, debería ser motivadora. Una historia que permite discernir sobre el bien y el mal. 
Solo uno de los muchachos cumplió con esta obligación y cada semana daba un resumen del avance del texto y qué había aprendido del mismo. Solo él pudo salir de prisión y cambiar el futuro de su vida trabajando y aprendiendo su lección. El otro, luego de cumplir su pena, reincidió y volvió a perder su libertad. Para Coaguila era un logro que al menos uno de ellos haya cambiado con la oportunidad dada. Para el juez era como anotar un gol.
 
"Creo que las personas pueden rehabilitarse y las medidas alternativas son más eficaces para la resocialización que recluir al sentenciado", dice el magistrado. Tiene 46 años y desde el 2010 empezó a dirigir el  despacho de Investigación Preparatoria.  
Jaime Coaguila es jurista hace diez años, pero escritor desde los 13 años, cuando en un salón de clases, en el colegio San Francisco de Asís, escribía al reverso de los cuadernos sus primeros versos y cuentos que luego pasaba a sus compañeros de aula, para que dieran su opinión al respecto. Algunos lo felicitaban por su creatividad, otros le corregían los errores cometidos y le daban recomendaciones para que pula sus textos.  
"Aún guardo los textos que me gustan", dice el letrado, quien desechó algunos de los poemas que pensó son muy cursis e infantiles.
Desde entonces no ha parado de escribir ni de leer. Estudió filosofía pero la dejó, luego se decidió por el derecho porque era afín a la literatura. Mientras aprendía los códigos penales, aprovechaba para seguir haciéndose un nombre en el mundo de las letras. Publicó cuentos, investigaciones, hasta crónicas periodísticas que tuvieron rebote en publicaciones internacionales y le permitieron ganar algunos premios y distinciones.
Aprovecha los mensajes de sus lecturas de literatura, psicología y  de derecho para aplicarlos cuando está frente a los litigantes, ordenando  curiosas reglas de conducta a los sentenciados en lugar de enviarlos a prisión directamente y aumentar el hacinamiento en el centro penitenciario.
En una ocasión ordenó a un sentenciado trabajar en un hospital para que compense, con medidas alternativas, el daño que hicieron a la sociedad. El sujeto, luego de cumplir con las jornadas laborales, fue contratado por el nosocomio debido a su dedicación. 
Hay muchos que en estos precisos momentos sirven comida en los asilos, limpian las calles, pintan paredes, van a colegios a dar charlas a los escolares sobre las consecuencias de cometer delitos y contar sus experiencias. El juez escritor es uno de lo que cree en que así como en las historias de ficción una persona también puede regenerarse, pero existen otros que no lo hacen.
 
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El magistrado gusta de la obra de Borges y últimamente de Murakami y reniega que el premio Nobel de Literatura haya sido otorgado a Bob Dylan. Le parece justo que hubiese caído en manos de un literato y no un músico.
Un juez debe tener un comportamiento sobrio y ejemplar. Es el que equipara, como si dominara la balanza, los derechos y el cumplimiento de las normas. Por eso, Jaime Coaguila no tiene vicios y en sus ratos libres, se dedica de lleno a su familia, a sus libros y a crear. Un juez debe mantener la compostura aunque los casos muchas veces los abrumen por el llanto de una madre que perdió a su hijo, el de una niña ultrajada, la desesperación de una esposa al ver a su pareja detenida. “Todos los casos terminan afectando a uno”, dice el magistrado, quien cada vez que esto ocurre tiene que mantenerse fuerte. 
Alguna vez un imputado completamente molesto por las decisiones, alzó el escritorio y lo tiró mirando con rabia al magistrado, quien se quedó sorprendido. Un juez siempre será tildado de no actuar bien, porque las partes estarán disconformes con las decisiones. Un juez es sujeto a ser amenazado y por eso debe cuidarse más de lo que piensan.
Coaguila tuvo en sus manos que decidir preliminarmente casos emblemáticos como el de Hellen Aizcorbe, los "Pepeaudios", el del policía que asesinó a un vigilante en la calle San Francisco. Ahora se dedica a investigar sobre casos de este tipo que hayan marcado jurisprudencia y debate.
 
Con un equipo de nueve estudiantes de la Universidad Católica San Pablo viene revisando los casos más importantes desde 1805 hasta la actualidad. La idea es reconstruir la historia judicial de Arequipa. Una propuesta ambiciosa y ardua para desempolvar más de 5 millones de expedientes, pero permitirá tener los casos de criminales en serie, de temas laborales, civiles u otros de relevancia.
En su adolescencia intentó escribir una novela que nunca terminó y que aún está como la dejó. Ahora volverá nuevamente a intentarlo, pero esta vez empezará de cero con un thriller legal, una novela que gire en torno a un asesinato y que tenga como principal escenario una sala de audiencias, seguramente como el que utiliza a diario. Esta idea ronda en la cabeza de  Jaime Coaguila, quien no deja de crear literatura y de emitir resoluciones. El día que deje de ser juez, será el momento en que se abocará de lleno a la pluma. 
 
Fuente: Diaro El Pueblo (Arequipa. Perú). http://elpueblo.com.pe/noticia/especiales/un-juez-con-tinta
 
 
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Sobre Jaime Coaguila  véase en este blog, entre otras entradas: Derecho y Literatura en Perú. El otro corazón del Derecho, de Jaime Coaguila, en reedición: https://iurisdictio-lexmalacitana.blogspot.com.es/2011/07/derecho-y-literatura-en-peru-el-otro.HTML; Derecho y Literatura. Arequipa (Perú): https://iurisdictio-lexmalacitana.blogspot.com.es/2011/08/derecho-y-literatura-arequipa-peru.html; Derecho y Literatura. Arequipa (Perú): https://iurisdictio-lexmalacitana.blogspot.com.es/2010/01/derecho-literatura-arequipa-peru.html;
 
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Jaime Coaguila, durante su visita a Málaga en diciembre del año 2010, junto a José Calvo González

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