Wednesday, July 15, 2015

De Oporto, en addenda bibliográfica (y II). Tesoros de Derecho antiguo


De la búsqueda y recuperación de libros durante mi última visita a la ciudad de Oporto tenía pendiente esta otra entrega. La he segregado, concediéndole espacio autónomo, por lo que de singular satisfacción supone, ya que reunir en mi biblioteca las dos obras que a continuación reseñaré era demorado proyecto por casi tres años ya, cuando las localicé la primera vez. He logrado, finalmente, traerlas conmigo, y están ahora en lugar favorecido de mi biblioteca. Proceden de la Livraria Académica, en Rua Mártires da Liberdade, 10, una de mis preferidas, y que ha proveido para acumular, a través de viajes anteriores, otros gozos. Helas aquí
Ulrici Huberi ... Digressiones Justinianeæ in partes duas, quarum altera nova, distinctæ: quibus varia & imprimis humaniora juris continentur. Insertus est de jure in re & ad rem quod dicitur, tractatus, & adiecta de ratione discendi atque docendi juris diatribe, per modum dialogi. Cum indice rerum & verborum
Franequeræ : apud Johannem Gyselaar, Henricum Amama, & Zachariam Tædama, 1688  
[32], 632, [4], 63, [18] p. ; 4°

 



Es ésta una de las obras de rara disponibilidad en bibliotecas universitarias  -desde luego tratándose de españolas- de Ulrik Huber [Ulricus Huberus] (Dokkum, Dongeradeel, Friesland, The Netherlands, 12. III. 1636 - Franeker, Franekeradeel, Friesland, The Netherlands, 8-XI.1694)
 
 
Ulricus Huber (1636-1694)
 
Ulrik Huber, Dr. en Derecho (1665), quien además de Juraprofessor en Historia y Elocuencia en Franeker fue asimismo juez de la Corte de Alelaciones en Frisia en 1679 y nuevamente en 1682, representa un singular ejemplo del proceso de transición desde el pensamiento escolástico a la Ilustración. Huber hace defensa manifiesta de los valores protodemocráticos que reconocen la autonomía de la voluntad individual. En temas de Teoría del Estado abogó igualmente a favor de la soberanía popular y la resistencia al tirano como forma extrema y límite de la violencia jurídica. En tanto que romanista, su figura en la historia del derecho romano holandés se inscribe en la línea del usus modernus pandectarum. [Vid. Philip Christiaan Molhuysen, F.H. Kossmann & P.J. Blok (eds.), Nieuw Nederlandsch Biografisch Woordenboek, A.W. Sijthoff's uitgevers-maatschappij, Leiden 1911-1937. V. I, (1911), pp. 1165-1166; Marinao Bacigalupo Saggese, ‘Ulrik Huber’, en Rafael Domingo., Juristas universales,  Madrid, Marcial Pons, 2004, v. II, pp. 444-446, y M.L. Hewett, “Ulric Huber (1636-1694): 'De ratione juris docendi & discendi diatribe per modum dialogi : nonnullis aucta paralipomenois' : with a translation and commentary”, Nijmegen; Gerard Noodt Instituut, 2010 (Part III, chapter IV: The author, Ulric Huber (1636-1694), pp. 79-99.]

Digressiones Justinianeæ fue publicada  por primera vez el 1670, siendo su edición de 1688 la más perfecta y desarrollada. En ella hallaremos abundantes y frecuentes referencias a autores del mundo antiguo, con especial detenimiento en Cicerón, Quintiliano u Horacio, lo que hace demostración de la necesidad y valor que el aporte humanístico en la educación legal poseía para Huber .
No me era, pues, indiferente su adquisición (que he logrado a un precio imbatible), en especial hallándome participando en un Coloquio de carácter iushumanístico donde exponía la importancia del ‘Derecho y Literatura’ en la formación de los juristas.  Ya de antiguo tenían los maestros del Derecho una idea clara del interés extraordinario de ese tipo de interdiciplinaridad; menos avisados se muestran los epígonos -categoría manifiestamente más modesta que la de discípulos- de nuestro tiempo, lo que igualmente explica en gran medida a qué horizonte -considerablemente menos ambicioso- apunta hoy la 'función de los juristas'.
 
La segundo ejemplar que regresó conmigo desde Oporto no es otro que el titulado:

La science de la législation / par M... Gaetano Filangieri; ouvrage traduit de l'italien, d'après l'édition de Naples de 1784 [par J. Ant. Gauvain Gallois]; tome premier [-septième]
A Paris : chez Dufart, Imprimeur-Libraire, rue des Noyers nº 22, An septième [1798 ó 1799], 7 v.; 8º.


 
 
Se trata, en efecto, de la ‘Seconde édition, revue et corrigée’, y la identidad de su traductor – J. Ant. Gauvain Gallois, ancien tribun et correspondant de l’Instutut– se extrae de consultas y  noticias en La France littéraire ou Dictionnaire bibliographique des savants, historiens et gens de lettres de la France, ainsi que des littérateurs étrangers qui ont écrit en français, plus particulièrement pendant les 18.e et 19.e siècles. Ouvrage dans lequel on a inséré, afin d'en former une Bibliographie nationale complète, l'indication 1° des réimpressions des ouvrages français de tous les âges; 2° des diverses traductions en notre langue de tous les auteurs étrangers, anciens et modernes; 3° celle des réimpressions faites en France des ouvrages originaux de ces mêmes auteurs étrangers, pendant cette époque. Par J.-M. Quérard. chez Firmin Didot, père et fils, libraires, rue Jacob, n° 24, 1829, Gallois, J. -Ant. Gauvain, v. 3, p. 248 y ‘Filangieri, Gaétan, v. 6, p. 122.
 

Gaetano Filangieri (1752-1788)
 
El ejemplar del que ahora dispongo es de cuidada factura tipográfica, con notas a pie de página separadas por filete y bella y fuerte encuadernación en plena piel de época para todos los siete volúmenes que completan la obra, lomos cuajados y cantos dorados al borde de la tapa, con cabeza pintada en aguas, y aún conserva la seda del señalizador o testigo de lectura original.
Otro ejemplar de la misma obra con características semejantes, ex-libris de la época de Ferando VII e inventariado por las Cortes en 1874, se encuentra hoy en los fondos de la Real Biblioteca (Palacio Real, en calle Bailén, de Madrid). Yo me precio del mío.
He sido, sí, muy afortunado en el hallazgo de una joya bibliográfica como la presente, que me importa por su continente, pero muy en especial por su contenido. Volver a leer a Filangieri en una edición tan cercana a la original italiana es siempre una fortuna; la sabia de la ilustración en materias de Derecho político, penal y Teoría de la Legislación empapa –con perdurada actualidad– cada una de sus páginas. Pero, además, referiré algo que es parte de los bucles del tiempo que estos libros-tesoro a veces provocan.
Camino de la Fundação Manuel António da Mota, sita en el antiguo Mercado do Bom Sucesso, donde participaba en el mencionado IV Colóquio Jushumanista Internacional dedicado a ‘Ensino do Direito e função dos juristas’, me detuve en el Jardim da Rotunda da Boavista, en Praça Mouzinho de Alburquerque. En esa rotonda y bajo la sombra de su arboleda degustaba los placeres de la lectura de algunas páginas del primer volumen, alzando la vista de trecho en trecho para contemplar el Monimento aos Heróis das Guerras Peninsulares, de 1808. Entonces volví a la portada de La science de la législation, que fecha su edición el ‘An septième’. Mi sensación fue entonces compleja.
 









En el tumulto de su épica estatuaria y por la solemne elevación de la columna monumental, obras respectivamente del escultor António Alves de Soussa (1884-1922) y del arquitecto José Marques da Silva (1869-1947), se conmemoraba la victoria del ejército y pueblo portugués en la guerra (1807-1814) librada frente a las tropas francesas. Sin embargo, con los regimientos invasores llegaron a Portugal, asimismo por caminos de España, precisamente libros como La science de la législation, amén de otros más recordados como el Traité de législation civile et pénale, de Jeremy Bentham, impreso en Paris, el año 1802, por Bossange, Masson et Besson, que recuperado de los vencidos en una almoneda por el bibliotecario salmantino Toribio Núñez Sessé (1766-1834) luego tradujo Ramón de Salas y Cortés (1753 ó 1755 - 1837), catedrático entre 1788 y 1789 en aquella Universidad castellana (Vid. Antonio Enrique Pétez Luño "Jeremy Bentham y la educación jurídica en la Universidad de Salamanca durante el primer tercio del siglo XIX”, en L'educazione giuridica II. Profili storici, ed. a cargo de A. Giuliani y N. Picardi, Universita degli Studi di Perugia-Consiglio Nazionale delle Ricerche, Perugia, 1979, pp. 69-94).

En el empeño napoleónico de la 'guerra revolucionaria' mutada en 'guerra de conquista' hubo, pues, asimismo tráfago de libros, e ideas, que permanecieron con una intensidad histórica tal vez menos elocuente que la marca de cicatriz sobre la piel del sentimiento nacional, pero con huella intelectual suficientemente profunda que no se borró pese al expurgo absolutista de las bibliotecas y lectores. Algunas de las obras que acompañaron a la soldadesca gala -no todos habrían de ser mariscales, pero tampoco iletrados- impregnaron a espíritus ilustrados (los 'picados', los afrancesados) de una y otra parte de la frontera entre Portugal y España, en un siglo luminoso que fue –menos del lado luso que español– efímero, y de ambos disimulado si no velado en tiempo ulterior.  

Yo he recuperado al Filangieri de La science de la législation en una librería portuense, para integrarlo a la modesta biblioteca que cultivo en Málaga. Es la misma obra que antes halló refugio en la del Conselheiro Thomaz Norton (1800-1860), abogado y Juiz da Relação do Porto, aficionado a lecturas de Voltaire y Rousseau, además –por cierto– de Bentham –así Tactica das Assembleas Legislativas (1821)– y Salas –así Lições de Direito Publico Constitucional (1822)– y, sobre todo, amante de ediciones y manuscritos camoneanos, pero que sin embargo no formó en los diferentes lotes que de su biblioteca particular acabaron subastados tras su fallecimiento en 27 de julio (Vid. Catalogo da livraria do ... conselheiro Thomaz Norton, a qual se ha de por à venda em leilão ....  Porto: Typ. de Sebastião José Pereira, imp. 1860. Accesible en: http://purl.pt/24871/4/b-9820-v_PDF/b-9820-v_PDF_24-C-R0150/b-9820-v_0000_capa-capa_t24-C-R0150.pdf), sino que hizo parte de un legado que por cualquiera otra vía llegó a manos -por poco tiempo- del también abogado, con escritorio en Porto, Sebastião de Almeida e Brito, cuya librería sería igualmente licitada a su muerte (Vid. Catálogo da livraria do Doutor Sebastião de Almeida e Brito... Porto: Typ. Sebastiäo José Pereira, 1863), y, más adelante, a las de Américo Claro –tal vez se trate de Americo Claro da Fonseca (1871-1951)– pues conserva sello en seco de este su último poseedor, y de ellas por más compras o canjes, en trasiegos entre antiquários y alfarrabistas, hasta los estantes de la Livraria Académica, donde la encontré.
Declaro que resucitar estas intrahistorias me apasiona. La Historia no es, seguramente, sino la entonación –a menudo elocución disarmónica– de muchos de esos momentos que fueron silenciosa cotidianidad y que, por azar o causal de circunstancias siempre algo aleatorias, los profesionales de ese ramo tomaron por trascendentes. En lo demás, la saca de informaciones en el devenir de lo reunido por bibliófilos y luego disjunto a su acabamiento permite a los vivos practicar los virtuosos juegos del tracto sucesivo, y quizá también, no dejaré de confesarlo, pronosticar enlaces al destino del día que –confiado lejano– acaso aguarde a mis propios libros.
 
J.C.G.

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