Friday, April 11, 2014

La Ciencia jurídica como cartografía del Derecho vigente, y la Ruina del Mapa Desmesurado, y de sus habitantes. (Con algunas sugestiones alegóricas).









El texto es con frecuencia objeto de cita errónea. Se publicó por vez primera en la segunda edición, no la primera (Editorial Tor, Buenos Aires, 1935) de Historia universal de la infamia (Emecé, Buenos Aires, 1954). En 1960 fue incluido en las páginas El Hacedor (Emecé, Buenos Aires, 1960), en el apartado Museo (p. 103). Puede consultarse en otras múltiples ediciones: v. gr., El Hacedor, en Obras Completas, Emecé, Buenos Aires, 1987, T. II, p. 225; Historia universal de la infamia, Alianza Editorial, Madrid, 1993, p. 136; El hacedor, Alianza Editorial, Madrid, 1999, p. 119; Jorge Luis Borges, Narraciones, ed. de Marcos Ricardo Barnatán, Eds Cátedra, Madrid,1990, p.133; Jorge Luis Borges, Cuentos breves y extraordinarios, Losada, Buenos Aires, 1995, p. 128. La cita respeta la grafía original.


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Mis sugestiones alegóricas.

1) Borges presta el bastón a Jean Baudrillard.


“La abstracción hoy no es ya la del mapa, el doble, el espejo o el concepto. La simulación no es ya la de un territorio, una existencia referencial o una sustancia […] El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que precede al territorio, es el mapa el que engendra el territorio” (Jean Baudrillard, « La précession des simulacres », en Simulacres et Simulation, Galilée (Coll. Débats), Paris, 1981, pp. 9-68, en esp. p. 10. La trad. española, aparecida con el título Cultura y simulacro (1988), apenas contiene más que los dieciocho ensayos del original francés o la trad. inglesa. Citando por ésta, Simulacra and simulation, trad. de Sheila Faria Glaser (1994), Mark Poster (ed.), Jean Baurillard, Selected Writings, Stanford University Press, Stanford, 1988, p. 166.)

2) Le busco al ciego Borges un 'lazarillo jurídico'.
 
Julius Hermann von Kirchmann durante la conferencia pronunciada en la Juristiche Gesellschaft zu Berlin en 1847 y publicada en 1848. La trad. literal de su título (Wertlosigkeit der Jurisprudenz als Wissenschaft) sería La falta de valor de la Jurisprudencia como ciencia.
 
“(…) lo que el celo y la intuición de siglos edificaron no tiene un solo día la seguridad de que no se descubra algún viejo pergamino que destruya su fábrica de arriba abajo [...] En cuanto la ciencia hace de lo contingente su objeto, ella misma se hace contingencia; tres palabras rectificadoras del legislador convierten bibliotecas enteras en basura" (La jurisprudencia no es ciencia, trad. y escrito prel. De Antonio Truyol y Serra, Instituto de Estudios Políticos Madrid, 1949, p. 54; 2ª ed. Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1961, p. 54; 3ª ed. Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1983, p. 29). Otras versiones: “El carácter a-científico de la llamada ciencia del Derecho”, trad. de Werner Goldschmidt, en Savigni et al., La Ciencia del Derecho, Losada, Buenos Aires, 1949, pp. 247-286. Para ed. Germana original: Wertlosigkeit der Jurisprudenz als Wissenschaft, Verlag Julius Springer, Berlin, 1848. Más recientes: ed. Gottfried Neeße, Kohlhammer, Stuttgart 1938, y Wissenschaftliche Buchgesellschaft, Nachdruck Darmstadt, 1973.
... Drei berichtigende Wörte des Gesetzgebers und ganzen Bibliotheken werden zu Makulatur
: “(…) el que esto no haya sido así y las obras de los grandes juristas de la historia no sólo no sean basura, sino que hayan adquirido un permanente y eficaz valor clásico, es justamente porque en ellas se ha acertado a expresar un orden institucional de principios jurídicos no sometidos a la usura del tiempo”. Cfr. Eduardo García de Enterría, "Reflexiones sobre la ley y los principios generales del derecho en el Derecho Administrativo", en Revista de Administración Pública, 40 (1963), pp. 189-222, en esp. p. 202).

3) Aunque el semáforo sólo ha cambiado de color al ámbar veo que Kirchmann, Borges y Baudrillard cruzan la calle, indemnes.

De fabula docit, dedicada a Maria Pina Fersini, doctoranda de la Università degli Studi di Firenze, y a mis alumnos de Filosofía del Derecho en la Facultad de Derecho de la UMA.

El conocimiento se alcanza no a través de la reproducción de la realidad, sino mediante su simplificación. Un modelo que emule con excesivo 'positivismo' lo que pretende representar no desafía la complejidad de lo real sino que la transcribe a igual tamaño. Es una ilusión de rigurosidad mal entendida. Es acaso posible que pretendan hacernos vivir en ‘su realidad’; se podrá, incluso, vivir en esa suplantación, pero de un modo al cabo tan extenuante como inútil. Será un vivir donde la vida se ha retirado. [Georg Simmel, “Las ruinas”, en Revista de Occidente, 76 (1987): “Son las ruinas un lugar de vida donde la vida se ha retirado” (p. 116)]

Si al modelo de ciencia únicamente lo guía la precisión del simulacro, más pronto que tarde ese modelo acabará siendo desoladora ruina, posiblemente sólo habitada por cronopios. [Julio Cortazar, “Simulacros”, en Historias de cronopios y famas, Pocket-Edhasa sudamericana, Buenos Aires, 1979, pp. 27-71]

O, alternativamente, vértigo. En Magias parciales del Quijote, incluido en Otras inquisiciones, hace Borges referencia a la elaboración de un mapa de Inglaterra que debe contener un mapa del mapa, y así hasta el infinito.
 

J.C.G.

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