Wednesday, December 11, 2013

Vallejo y la Rusia de 1931 (aparte otras consideraciones)



César Vallejo
Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin
Prólogo de Fernando Iwasaki
Editorial Renacimiento (Col. Los Viajeros; 16), Sevilla, 2013, 248 pp.
ISBN: 9788484727767


Información editorial


«A fines de los años veinte César Vallejo realizó dos viajes a la Unión Soviética, cuyas impresiones plasmó en diversas crónicas que publicó en Lima y Madrid, para reunirlas más tarde bajo el título de Rusia en 1931 (Ediciones Ulises, 1931). El valor de aquellos testimonios es doble, pues además de haber sido escritos por uno de los más grandes poetas del siglo XX, fueron crónicas contemporáneas de los textos "rusos" de Manuel Chaves Nogales, Josep Pla, Miguel Hernández y Julián Zugazagoitia, entre otros autores españoles.

Rusia en 1931 es un relato entusiasta y pro-soviético, pero al mismo tiempo libre e independiente, ya que el poeta peruano no viajó a Rusia invitado por el Kremlin ni fue compensado económicamente por la simpatía de su reportaje. Todo lo contrario: César Vallejo regresó a la pobreza y la zozobra parisinas, donde murió en el desamparo más absoluto. La presente edición viene a ser la segunda española y tercera en nuestra lengua, enriquecida por lo tanto con los aportes y enmiendas de la edición peruana de 1965.» Fernando Iwasaki

César Vallejo (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892-París, 15 de abril de 1938) poeta y escritor peruano considerado entre los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX. Al término de sus estudios trabajó como maestro, hasta que a los 25 años un desengaño amoroso lo llevó a abandonar Trujillo y a establecerse en Lima. Después de varios meses en la cárcel de Trujillo, acusado de robo e incendio en una revuelta popular (1920-1921), se fue a París en 1923; expulsado por la policía, después de dos viajes a la Unión Soviética (1928 y 1929), vivió en Madrid de 1930 a 1932, pudiendo después regresar a París, donde malvivió hasta acabar, como han hecho observar algunos, «muriendo de miseria». César Vallejo es un poeta que arranca del modernismo para recorrer el camino del ultraísmo, del creacionismo y del surrealismo en una carrera de rebeldía que lo hace estar en constante lucha con la métrica, con la gramática, con los convencionalismos y con la vida misma, siendo su instrumento de lucha la poesía y habiendo dado a la literatura en lengua española cuatro de los más importantes libros de versos del siglo XX, Los heraldos negros (1918), Trilce (1922), Poemas humanos (1939) y España aparta de mí este cáliz (1939).



▀▄▀▄▀▄▀▄▀▄▀▄▀▄▀▄


Es cierto que me alegro, y mucho, de esta edición, pero también que mi entusiasmo es, por varios motivos, sólo moderado y en algún aspecto gira a la decepción. Esto último trae causa en dos decisiones editoriales, desafortunadas.
Es así desencanto lo que me ha provocado el prólogo que la editorial, tan a menudo exigente hasta la rigidez incluso, encargó a Iwasaki. Aunque pueda errar en mi juicio todo inclina a creer que se redactaron unas líneas sin nervio, parcas en consultas biográficas y desnaturalizadas de sentido; lo están, ciertamente, en muchas dimensiones. Y tampoco huérfanas de errores. No son, por ejemplo, tres las ediciones que ahora circulan de esta obra, sino cinco. La aparecida en Ediciones Ulises. Cía. Iberoamericana de Publicaciones, S.A., Madrid, España, 1931 (Talleres tipográficos de Prensa Moderna), que fue la primera, y otras dos, en Perú, respectivamente la tirada en los talleres de la Imprenta Minerva, Miraflores, Lima, por Editora Perú Nuevo (Lima, 1959), con carátula de Luis Herrera y 214 pp., la que dio a las prensas la Editorial Gráfica Labor, Lima, 1965 con 258 pp. (continuada de Rusia ante el segundo plan quinquenal), y por último, la impresa en Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, 2002, en ed. de Manuel Miguel de Priego. Así, por tanto, la actual será la segunda española, pero nunca es la “tercera en nuestra lengua”.
De otra parte, la Editorial Renacimiento, que con disciplinada y exquisita vocación tipográfica e impresora, ofrece ediciones a veces tan cercanas al facsímil y cuida tintas y hasta formatos, respeta en la presente, o casi, el tamaño original, pero de todo punto desvirtúa en la cubierta el color amarillo, empobreciéndolo, y convierte el ciclamen en rosa tímido y ridículo. ¡Qué desgracia! Véase si no, y para ello dejo aquí prueba de mi percepción.



Pero no queda en eso el estrago, porque la contracubierta suprime el resto del dibujo original de Mauricio Amster. Y si esto no fuera bastante lamentable, aún está el asunto de la ubicación de la que en su día fue ‘Colección Nueva Política’, en una presente de ‘Los Viajeros’, que neutraliza todavía más el sentido primigenio.


Del resto, este comentario contiene su alegría en otra dimensión expresiva. Soy conciente de la ambigüedad de la expresión ‘contiene su alegría’. Explico que no es una alegría desatada, y que en todo cuanto dure mi apostilla hay sin embargo por qué alegrarse. Caben ambas emociones. Es, en suma, una alegría peculiar y compleja.
La idiosincrasia de este contento se deduce asimismo de la ilustración de la cubierta en la primera edición. Desde que la vi por primera vez, hace ahora tres años aproximadamente, me llamo la atención. Se trataba de una composición atractiva, claro es, y bien equilibrada. Pero algo había en ella que no me producía la sensación de un primer encuentro, aunque no lograba determinar qué era. Quise averiguar más de Amster. Supe de su origen polaco, nacido en Lemberg el año 1907, y que realizó estudios en Berlín antes de llegar a España, donde colaboró en el diseño de obras no sólo para la colección de Ulises. Buena información recabé por consultas del trabajo de José Allard Serrano y Francisca Reyes titulado "Mauricio Amster Tipógrafo" (en ARQ, 49, 2001, pp. 60-63), y en los estudios de Carlos Pérez, “Mauricio Amster. Diseños tipográficos para publicationes y propaganda”.y Andrés Trapiello "Tipografía y Poder. De la vida y la obra del tipógrafo Mauricio Amster", ambos recogidos en Mauricio Amster. Tipógrafo (Generalitat valenciana – IVAM Centre Julio González, València, 1997). Con el final de la Guerra civil su compromiso político le condujo forzosamente a Francia, y de París, con auxilio de Pablo Neruda, a Chile, donde falleció en 1980.
En esas búsquedas ahondé la finura de su vanguardismo como diseñador, extraordinariamente potente en las opciones de ideario y lucha política. Pero nada logré resolver acerca del por qué en que me ví empujado a ellas.
Ha sido por el contrario ahora, con esta edición de Renacimiento. De algún lugar de mi memoria asomó una imagen que no conozco halla sido referida por otros antes. Ella, aventuro, pudo inspirar a Amster; pudo hacerlo (y por qué no).
Pertenece al camarógrafo lituano judío Moï Wer [Moshé Raviv-Vorobeichic] (1904–1995) y está en su libro de ochenta fotomontajes titulado Paris, ciudad que le acogía desde 1930, impreso por Éditions Jeanne Walter en Paris el año 1931 con introdución de Fernand Léger. En 1934 Wer emigró a Israel.



Bien, seguramente no he resuelto un enigma, porque es muy posible que tampoco halla tenido nunca categoría de tal. ¿Acaso lo he introducido ahora? Lo único que sí puedo decir en este momento es que, por fin, he dejado de darle vueltas a la cabeza. O quizá no del todo.

Aparte todo ello, más accesible a mi recuerdo está la ilustración de cubierta en la edición española de La Justicia de Selb (1987), de Bernhard Schlink y Walter Popp (trad. de A. Reparaz, Anagrama, Barcelona, 2003, 319 pp. ISBN: 9788433969989). Hela aquí:

 
Y para terminar, y hacerlo bien, hacerlo, pues, con Frantisek Kupka (1871-1957), Chimneys, 1906 (Musée d'Orsay)


 

J.C.G.

No comments: