Wednesday, September 25, 2013

Novedad. Derecho y Literatura: Francisco de Quevedo (1580-1645)


Mariano Martín Rosado
La zalea jurisconsulta: los abogados y juristas en la obra de don Francisco de Quevedo
Marcial Pons, Ediciones Jurídicas y Sociales, Madrid, 2013, 229 pp.
ISBN: 9788415664499

Como sabio humanista, Quevedo desplegó, en sus obras en prosa, la crítica moral o de costumbres frente a las clases medias o burguesas —profesionales de la sanidad, jurídicos, de las finanzas, del comercio y los negocios—, que desarrollaban sus actividades al calor del incipiente capitalismo de las grandes urbes en el siglo XVII. En esta radiografía moral, los abogados, los juristas y los hombres del Derecho en general son señalados, recurrentemente, como arquetipos de los vicios morales de la codicia, la hipocresía y la injusticia. Obras de madurez del escritor como el Sueño de la Muerte y La Hora de todos y la Fortuna con seso, a la censura moral añaden la crítica política de los profesionales del Derecho, concebida como instrumento de lucha de clases y formulada desde la óptica de intereses del Quevedo triunfador e ideólogo y propagandista de la corriente aristocrática. Este doble enfoque crítico de la obra en prosa de Quevedo se completa con la visión humorística de su obra en verso, en la que reproduce con gran efectismo los tópicos habituales del pensamiento humanista de la época sobre los juristas, como la codicia —el dinero, la verdadera luz de los pleitos— y la hipocresía —las barbas como su símbolo externo—.

INDICE

PRÓLOGO

1. UN MODELO DE ASCENSO SOCIAL
2. LOS INICIOS COMO LITIGANTE
3. PLAN DE LA OBRA

Capítulo I. El caballero letrado

1. LAS PRIMERAS OBRAS EN PROSA
2. LA COMEDIA-TRAGEDIA DEL CABALLERO FINGIDO
3. LA VISIÓN POLÍTICA DE LOS LETRADOS
4. LA TRADICIÓN INMORAL DE LOS LETRADOS
4.1. La codicia
4.2. La hipocresía
4.3. La injusticia
5. LA TERMINOLOGÍA JURÍDICA

Capítulo II. Embajador político y señor de vasallos

1. EL SUEÑO DE LA MUERTE
2. LA EXPERIENCIA POLÍTICA DE GOBERNANTE
2.1. El ascenso del triunfador Quevedo
2.2. El declive político
3. EL PLEITO DEL SEÑORÍO DE TORRE DE JUAN ABAD
4. DIFICULTADES CON LA JUSTICIA REAL
4.1. La revolución en palacio
4.2. El acoso de la justicia de Felipe IV
4.3. La defensa a ultranza del estatuto personal

Capítulo III. El Sueño de la muerte

1. EL SUEÑO DE LA MUERTE: SENTIDO GENERAL
2. EL NUEVO REY Y SUS POLÍTICAS
3. EL ATAQUE A LAS CLASES BURGUESAS.
4. LA DIMENSIÓN MORAL Y POLÍTICA DEL ABOGADO, BAJO LA CRÍTICA
4.1. La conversación con el marqués
4.2. La dimensión moral del abogado
4.3. La codicia
4.4. La hipocresía
4.5. La injusticia
4.6. La política contra los abogados, letrados y juristas

Capítulo IV. El mundo y el Derecho como comedia

1. LA COLABORACIÓN CON EL GOBIERNO DE OLIVARES
2. EL APOYO EXPLÍCITO A LA POLÍTICA DE OLIVARES
3. LOS JURISTAS, CÓMPLICES DE LA JUERGA

Capítulo V. El mundo y el Derecho como tragedia
1. LA DECADENCIA DE LA ARISTOCRACIA
2. EL ASCENSO DE LOS BURÓCRATAS
3. LA CUESTIÓN JUDÍA
4. LA CRÍTICA A LOS JURISTAS Y AL DERECHO
4.1. Magistrados
4.2. Abogados
4.3. Doctores legisladores
4.4. El Derecho romano
4.5. El alcance de la crítica

Capítulo VI. El tiempo de las certezas
1. El letrado político
2. El abogado procesalista
3. Reconsideración final sobre la crítica a los abogados

Anexo I. El Derecho y la justicia en el tiempo de Quevedo
1. Las normas jurídicas
2. El gobierno y la justicia
3. El Derecho científico

Anexo II. La condición social, económica y política de los letrados en el tiempo de Quevedo

Anexo III. La historia de la esfera armilar
1. ORÍGENES
2. LOS TRES POEMAS DE LA ESFERA ARMILAR
3. EL ENVÍO FRUSTRADO DEL TERCER POEMA
Anexo IV. La dimensión irónica y burlesca del abogado en la obra poética de Quevedo


Mariano Martín Rosado, es miembro del Cuerpo de Abogados del Estado desde el año 1976, Abogado del Estado Jefe de la Abogacía del Ministerio de Justicia en 1986 y Director General de los Registros y del Notariado desde 1986 a 1988.


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Grabado calcográfico de Quevedo que forma parte de las ilustraciones de ‘El Parnasso Español: monte en dos cumbres dividido, con las nueve musas castellanas, donde se contienen poesias’ , edición corregida por Ioseph Antonio Gonzalez de Salas e impresa en su officina, Madrid, 1648. Las nueve musas son Clío, Polimnia, Melpómene, Erato, Terpsícore, Talía, Calíope, Euterpe y Urania. Fueron dibujadas por Alonso Cano, grabadas por Juan de Noort y Herman Panneels y una por el propio Alonso Cano [Iuan Noort scu., A. Cano delin., D.J.A. Inv, y y "A. Can. Delin, D.J.A. Inv., Herman Panneels. exc."]


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El título -por fin en España comienza a titularse (siquiera en parte) de un modo menos aburrido y convencional que mediante la simple y evidente descripción del contenido (bien que esta forma ahorra infinitas lecturas inútiles)-  se toma del siguiente fragmento:

“Estaban unos senadores votando un pleito. Uno dellos, de puro maldito, estaba pensando cómo podría condenar a entreambas partes. Otro, incapaz , que no entendía la justicia de ninguno de los dos litigantes, estaba determinando su voto por aquellos dos textos de los idiotas: «Dios se la depare buena» y «dé donde diere». Otro, caduco, que se había dormido en la relación, discípulo de la mujer de Pilatos en alegar sueño, estaba trazando a cuál de sus compañeros seguiría, sentenciando a trochemoche. Otro, que era doto y virtuoso juez, estaba como vendido al lado de otro que estaba como comprado, senador brujo untado. Este alegó leyes torcidas, que pudieran arder en un candil, y trujo a su voto al dormido y al tonto y al malvado. Y habiendo hecho sentencia, al pronunciarla les cogió la Hora, y en lugar de decir: «Fallamos que debemos condenar y condenamos», dijeron: «Fallamos que debemos condenarnos y nos condenamos.» «Ese sea su nombre», dijo una voz.
Y al instante se les volvieron las togas pellejos de culebras, y arremetiendo los unos con los otros, se trataban de monederos falsos de la verdad. Y de tal suerte se repelaron, que las barbas de los unos se veían en las manos de los otros, quedando las caras lampiñas y las uñas barbadas, en señal de que juzgaban con ellas y para ellas, por lo cual las competía la zalea jurisconsulto”. (La Fortuna con seso, y la hora de todos VII), de 1633, y se incluye asimismo en Los Sueños II, 90-91.

J.C.G.

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