Monday, September 09, 2013

Contracultura del Derecho laboral. Paul Lafargue (1842-1911)


Paul Lafargue
Il Diritto alla Pigrizia. Confutazione del Diritto al lavoro
cura e traduzione di Sonia Bibbolino e Massimo Maggini, con introduzione di Maria Turchetto
Edizioni Spartaco (Collana ‘Il risveglio’), Santa Maria Capua Vetere, 2013, 96 pp.
ISBN:978-88-87583-34-2

Se la classe operaia si sollevasse non per reclamare i «Diritti dell’uomo», che non sono altro che il diritto allo sfruttamento capitalista, ma per chiedere una legge che vieti a ogni uomo di lavorare per più di tre ore al giorno, allora davvero la Terra, tremando di allegria, sentirebbe schiudersi un nuovo universo.



Paul Lafargue (1842-1911) nacque a Cuba ma presto si trasferì in Europa; da giovane vicino a Proudhon, poi con Marx – di cui sposò la figlia Laura – sin dalla Prima Internazionale, fu tra i fondatori del Partito operaio francese e tra gli organizzatori del Primo Maggio, medico, fotografo e libero pensatore, talmente libero da decidere da sé quando era ora di morire.

Maria Turchetto insegna Storia del pensiero economico all’Università Ca’ Foscari di Venezia.


▀▄▀▄▀▄▀▄▀▄▀▄▀▄▀▄

Se trata de la reedición del lanzamiento que la casa editrice Spartaco llevo a cabo en 2004, añadiendo entonces una edición más a las ya existentes (Forum editoriale, Milano, 1968; Punti Rossi, stampa, Perugia, 1979; Massari, Bolsena, 2002) que todavía se prolongaron en otras (Porfido, Torino, 2007, junto a la más reciente por Piano B, Prato, 2009).
La refutación de Paul Lafargue (1842-1911), al comienzo próximo a Proudhon y luego a Marx –que fue su suegro-, data en origen de 1883: Le Droit à la paresse: réfutation du droit au travail de 1848. La religion du capital (H. Oriol, Paris, 1883, 54 pp), aunque su texto fue redactado tres años antes, en Inglaterra, y primero publicado en el diario L’Egalité.



Temprana fue también la fortuna editorial en España de El derecho a la pereza, editada en Barcelona por el Centro Editorial Presa hacia 1908. 
    Desde esa fecha la siguiente demoró hasta 1937 (Edit. Nuestro Pueblo, Valencia, 1937) que en tal ocasión incluyó otros textos (biografía de Pablo Lafargue y el discurso de Lenín, en los funerales de Pablo y Laura Lafargue). Ésta, sin embargo, llevaría un subtítulo clarificador – Refutación al "Derecho al trabajo" de 1848– que omitieron las publicadas en Madrid por Editorial Fundamentos los años 1973 y 1977, con muy buen estudio preliminar, notas y apéndices de Manuel Pérez Ledesma (222 pp.). Tengo en mi biblioteca varios números de la colección ‘Cuadernos Prácticos’, de inconfundible formato.  



En los años 90 apareció una traducción al catalán, por Jordi-Manel Espinet i Burunat, en : Llibres de l'Index (Barcelona, 1990). Y en esta década presente también la gallega, de Armando Requeixo, para Trifolium (Iñás-Oleiros, A Coruña, 2010), además de otra, en la anterior, por versión, edición, introducción y notas de Onofre Sabaté para Edicions Positivas (Santiago de Compostela, 2000). Imprentas de Bilbao igualmente la han compuesto y difundido aún no hace mucho (Asociación Cultural Anton Makarenko de Educación Popular, 2010). En Andalucía lo fue por Editorial Doble J (Sevilla, 2008).



Este ‘elogio’ de la pereza está contaminado de su época, de ahí el que no sea indiferente la mención subtitular. Muy seguramente Lafargue jamás ha concitado el interés del gran público, algo asimismo más que probable –porque no imposible- en la voluntad del autor.

En cualquier caso, su ‘utópico’ llamamiento a la pereza poseía afanes de ideario político. Contrario a la 'división' del trabajo propugnada por Marx –trabajo alienado, y trabajo liberado- Lafargue reducía el dilema a términos más objetivos: Trabajo alienante vs. Ocio placentero, o más simplemente Trabajo vs. Ocio. Laborar, si fuera necesario, no más de tres horas diarias. Y, ¿el resto del tiempo?. Pues holgar y gozar. Y, naturalmente, actuar del mismo modo en la noche.
"El fin de la revolución –sostuvo con un verbo tan iconoclasta como sincero– no es un triunfo de la justicia, de la moral, de la libertad y demás embustes con que se engaña a la humanidad desde hace siglos, sino trabajar lo menos posible y disfrutar, intelectual y físicamente, lo más posible. Al día siguiente de la revolución habrá que pensar en divertirse".
Pero quizá Lafargue no haya perdido toda actualidad; la ‘cuestión del derecho al ocio’ no es hoy baladí. Aquel pamphlet ironico no carece por completo de sentido, al menos en el sentido de la urgencia por recuperar una forma de vida más humana, en la que los biorritmos individuales, y desde luego los sociales, no se rijan únicamente por el mercado del tiempo de trabajo.

(Los lectores de este blog disculparán que no prolongue más allá este asunto, pese a que es de verdad muy serio. Lo dejo para otro momento, dada la hora, que me invita al ocio onírico. A veces duermo. Ruego su comprensión).

J.C.G.

No comments: