Thursday, May 02, 2013

Cine y Derecho. Criminalidad organizada

Moira Nakousi- Daniel Soto
CINE Y CRIMINALIDAD ORGANIZADA. UNA MIRADA MULTIDISCIPLINARIA
Editorial Cuarto Propio, Santiago de chile, 2012, 592 pp. Ill
ISBN: 9789562606103


Esta es una obra colectiva-inédita en cuanto a temática y estructura- que estudia e interpreta veinticinco conocidas películas. En cada una de ellas, se discute el lenguaje cinematográfico y se analiza como caso, desmenuzando personajes, tramas y argumentos desde un enfoque multidisciplinario.
El libro presenta una mirada panorámica de la criminalidad organizada. En sus páginas aparecen gánsters glamorosos y mafiosos de baja estopa, policías incorruptibles y funcionarios de ética dudosa, víctimas conscientes y otras abusadas sin salida, organizaciones complejas de alcance trasnacional y organizaciones locales de estructura familiar. El abanico fílmico escogido abarca películas de todos los tiempos y geografías, y muestra el drama de un fenómeno de preocupación creciente que cuenta con escasos estudios.
Está destinado a todos los lectores entusiastas, especialistas, profesores y alumnos de las diversas disciplinas involucradas, y al público cinéfilo. Cine y criminalidad organizada. Una mirada interdisciplinaria es un libro para todo espectador

Contenido

Introducciones temáticas : Cine y estética / Michel Marie (pp. 21-25).
Cine y derecho / Benjamín Rivaya (pp. 27-31).
Cine y salud mental / Danny Wedding (pp. 33-35).
Cine y seguridad pública / Hugo Frühling (pp. 37-40) -- M, el vampiro de Düsseldorf de Friz Lang (1931) (pp. 41- 62)

Análisis estético: "Del expresionismo al cine negro" / Jaime Coloma Tirapegui. Análisis jurídico: "Miedo y venganza" / Raúl Carnevali Rodríguez. Análisis criminológico: "Una ciudad busca a un asesino" / Niklas Bornhauser -- Nido de ratas de Elia Kazan (1954)

Análisis estético: "La ley del silencio" / Eduardo Llanos Melussa. Análisis jurídico: "El concepto de criminalidad organizada"/ Juan Albornoz. Análisis criminológico: "La subcultura mafiosa"/ Anton Lazzaro Müller -- Contacto en Francia de William Friedkin (1971)

Análisis estético: "Una empresa global de criminalidad organizada"/ Mireya Letelier. Análisis jurídico: "Arquetipo policial y organización criminal" / Julián Sauquillo González. Análisis criminológico: "Ética de la investigación criminal"/ Gonzalo Huenumil Lezana -- El Padrino de Francis Ford Coppola (1972)

Análisis estético: "Escenificación del liderazgo mafioso" / Alicia Pincheira Muga. Análisis jurídico: "La difusa línea del derecho" / Raúl Carnevali Rodríguez. Análisis criminológico: "Narcisismo y perversidad" / Antonio Menchaca Pastenes -- Blade Runner de Ridley Scott (1982)

Análisis estético: "Existencialismo y tolerancia" / Jaime Coloma Tirapegui. Análisis jurídico: "Dignidad humana y captura del Estado" / Pedro Gómez Inzunza. Análisis criminológico: "La condición de enemigo" / Moira Nakousi Salas -- Scarface de Brian de Palma (1983)

Análisis estético: "Tony en el abismo de los 80" / María Concepción Gimeno Presa. Análisis jurídico: "La naturaleza económica de la criminalidad organizada" / Claudio Bonadio. Análisis criminológico: "Tres décadas después" / María Cristina Rosas -- Goodfellas de Martin Scorsese (1990) Análisis estético: "Naturalismo postmoderno en el mundo del crimen" / María José Álvarez Maurín. Análisis jurídico: "Retrato de la criminalidad organizada" / Laura Zúñiga Rodríguez. Análisis criminológico: "Proceso de socialización e identidad" / Alicia Pincheira Muga -- Reservoir Dogs de Quentin Tarantino (1992)

Análisis estético: "Seres de carne y hueso" / Claudia Ramírez Hein. Análisis jurídico: "¿Delincuencia organizada o supuesto clásico de codelincuencia?" / Miguel Díaz García y Conlledo. Análisis criminológico: "Nuda violencia. Diálogo entre Tarantino y Freud" / Niklas Bornhauser -- Pulp Fiction de Ouentin Tarantino (1994)

Análisis estético: "La cultura pop" / Jaime Coloma Tirapegui. Análisis jurídico: "Caracterización de la criminalidad organizada" / Daniel Soto Muñoz. Análisis criminológico: "Tiempos violentos"/ Moira Nakousi Salas -- Brother de Takeshi Kitano (2000)

Análisis estético: "Visión de Kitano sobre los yakuzas japoneses" / Agustín Leteller Zúñiga. Análisis jurídico: "Criminalidad organizada, Estado y legitimidad" / Juan Antonio García Amado. Análisis criminológico: "Cuando el honor pesa más que la sangre" / Liza Zúñiga Collado -- Traffic de Steven Soderbergh (2000)

Análisis estético: "Disonancias y melancolías" / Valentín Palomé Délano. Análisis jurídico: "El mundo de la guerra de las drogas" / María Cristina Rosas. Análisis criminológico: "Una sociedad cómplice" / Margaret Hayes -- Ciudad de Dios de Fernando Meirelles (2004) (pp. 297-319)

Análisis estético: "Entre lo visible y lo invisible" / Miriam López Santos. Análisis jurídico: "Violencia y tráfico de armas" / Erich Meier Jr. y André Luiz Ravello Vianna. Análisis criminológico: "Una ciudad sin Dios" / Guaracy Mingardi -- María, llena eres de gracia de Joshua Marston (2004)

Análisis estético: "Miseria, droga y sueño americano" / Antonio Lobos González. Análisis jurídico: "Los dos mundos de María" / Juan Guillermo Sepúlveda. Análisis criminológico: "Los múltiples disfraces de la cocaína" / Enrique Castro Vargas -- El Polaquito de Juan Carlos Desanzo (2004)

Análisis estético: "Una expresión local" / Pablo Pinto. Análisis jurídico: "Prostitución y explotación infantil" / Helena Olea Rodríguez. Análisis criminológico: "Pobreza, ilicitud y protección policial" / Martín Appiolaza -- Múnich de Steven Spielberg (2005)

Análisis estético: "Pertenencia y discurso mediático" / Jaime Coloma Tirapegui. Análisis jurídico: "El laberinto de espejos de la violencia organizada" / Evaristo Prieto. Análisis criminológico: "El lado oscuro de la inteligencia" / Carolina Sancho Hirane -- El jardinero fiel de Fernando Meirelles (2005)

Análisis estético: "Cine romántico al servicio de la denuncia" / Jaime Coloma Tirapegui. Análisis jurídico: "Negocios lícitos e ilicitos" / Claudio Ossa Rojas. Análisis criminológico: "Luces y sombras de la industria farmacéutica" / Roberto Amón Jadue -- Los infiltrados de Martin Scorsese (2006)

Análisis estético: "Relato de crecimiento y muerte del individuo" / María José Álvarez Maurín. Análisis juridico: "Visibilizando la realidad" / Carolina Sancho Hirane. Análisis criminológico: "Una forma de organización de la personalidad" / Javier Ravinet Contreras --Promesas del Este de David Cronenberg (2007)

Análisis estético: "Violencia soterrada y cotidiana" / Claudia Ramírez Hein. Análisis jurídico: "Tráfico de personas" / Ximena Jiménez. Análisis criminológico: "Modelos de organización y cultura criminal" / Marcelo Balbontín Rojas -- Gángster americano de Ridley Scott (2007)

Análisis estético: "La representación hollywoodense del narcotráfico" / Oscar Alberto Cuervo. Análisis jurídico: "Una amenaza a la seguridad pública" / Daniel Soto Muñoz. Análisis criminológico. "Gánster policial" / Alejandra Mohor Bellalta -- Diamante de sangre de Edward Zwick (2007)

Análisis estético: "La ficción en función de la denuncia" / Jaime Coloma Tirapegui. Análisis jurídico: "Una caracterización de las nuevas guerras" / Alejandro Valencia Villa. Análisis criminológico: "Estados fallidos, violencia y corrupción" / Felipe Salazar Tobar -- Gomorra de Matteo Garrone (2008)

Análisis estético: "El desencanto social y el gánster postmoderno" / Miriam López Santos. Análisis jurídico: "¿Derecho penal mínimo o derecho penal de emergencia?" / Esteban Usabiaga. Análisis criminológico: "La violencia como acción deliberada" / Andrea Bahamondes y Martín Cordero -- RocknRolla de Guy Ritchie (2008)

Análisis estético: "El neonoir británico" / Moira Nakousi y Daniel Soto. Análisis jurídico: "Elementos de la criminalidad organizada" / María José Meincke. Análisis criminológico: "Criminalidad organizada y lavado de activos" / Héctor Osorio Gómez -- El silencio de Lorna de Jeann Pierre y Luc Dardenne (2008)

Análisis estético: "¿Qué nos oculta Lorna?" / Edgardo Viereck Salinas. Análisis jurídico: "El consentimiento de Lorna" / Pablo Bonorino Ramírez. Análisis criminológico: "La fragilidad de Lorna"/ Vicente del Solar Poblete -- ¿Quién quiere ser millonario? de Danny Boyle (2009)

Análisis estético: "Paradojas del desarrollo en India" / Sonia Marambio Vega. Análisis jurídico: "Los mosqueteros de Bombay" / Roger Campione. Análisis criminológico: "Perfiles criminales desde la teoría cognitiva" / Carolina Ibáñez Hantke -- Biutiful de Alejandro González lñarritu (2010)

Análisis estético: "Un abismo sin música ni luz" / Daniel Osorio Gómez. Análisis jurídico: "Una horrenda realidad" / Laura Zúñiga Rodríguez. Análisis criminológico: "Inmigración y derecho penal" / Manuel Cancio Meliá.

Moira Nakousi es psiquiatra y abogado Daniel Soto


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Presentado el 6 de diciembre, en el campus Santiago de la Universidad de Talca, contó con los comentarios de Héctor Soto y Jean Pierre Matus. Centro de Estudios de Derecho Penal de la Universidad de Talca.
El diseño de portada es de Carolina San Martín, excelente
Me alegra ver la importante participación de buenos amigos, además de colegas de Filosofía del Derecho en España, tales como Benjamín Rivaya, Juan Antonio García Amado, Pablo Raul Bonorino, Julián Sauquillo o Roger Campione. Tambiñen de otras disciplinas, como Manuel Cancio Meliá.

J.C.G.
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El Mercurio Legal
(Martes 11 de diciembre de 2012)


El libro, bellamente impreso, contiene la reseña y tres comentarios, uno estético, otro jurídico y otro criminológico, de 25 películas, seleccionadas por representar en lenguaje cinematográfico la idea del delito como una empresa colectiva que va más allá de la decisión de un individuo aislado.
Se presentan películas de varias épocas del cine sonoro, desde las clásicas M, de Fritz Lang (1931), pasando por Nido de Ratas, de Elia Kazan (1954), Contacto en Francia, de Friedkin (1971), y la canónica El Padrino, de Francis Ford Coppola (1972). Sin embargo, es notoria la concentración de filmes de los últimas dos décadas, selección que incluye no sólo grandes y conocidas películas de Scorsese (Goodfellas, Los Infiltrados), Tarantino (Reservoir Dogs, Pulp Fiction), Ridley Scott (Blade Runner, Gánster Americano), y Brian de Palma (Scarface), sino también filmes de orígenes diferentes, como las latinas María llena eres de gracia y Ciudad de Dios, la independiente Promesas del Este de Cronenberg, la italiana Gomorra y la española Biutiful, que cierra el listado.
No sé si realmente esta selección significa que el cine de los últimos 20 años, al procurar enlazar con la realidad que viven sus destinatarios, ha cargado las tintas hacia este subgénero, reflejando así artísticamente el mundo en que vivimos, pero el hecho no deja de ser llamativo, al menos como un reflejo de los intereses y experiencias vitales de los editores y autores de los comentarios de estas películas, en general, todos de menos de 50 años.
En uno de sus prólogos, Francisco Rojas dice con razón que estamos ante un libro extraordinario por el tema y la forma de sistematización de los textos en torno a los 25 filmes escogidos. Y tiene razón. También la tiene cuando afirma que su empleo en la enseñanza podría generar aprendizajes más participativos e ingeniosos.
Sin embargo, y a pesar de mi pasión por el cine y por el Derecho penal, me permito disentir de otro de los prologuistas, pues si bien el arte permite acercarnos a la realidad, no es la realidad; y al mismo tiempo, si bien permite ofrecernos una mirada diferente al fenómeno jurídico, no es ese fenómeno y, por lo tanto, no es cierto que “el séptimo arte dice más que todos los manuales de Derecho juntos”. Dice muchas cosas, incluso cosas que el Derecho no dice, y las dice de manera diferente y hasta incluso, en algunos casos, verdadera.
Pero por decirlo de ese modo diferente, con su propio lenguaje y desde su propio punto de vista, no es Derecho ni pretende enseñarlo o decirlo.
O, desde otra perspectiva, también podríamos decir que el Derecho dice más sobre los delitos que todas los films noir que se han rodado: dice, por ejemplo las condiciones ideales por la que unas personas responden criminalmente por sus propios hechos o por los de los otros o los que comente conjuntamente con otros y no sólo eso, pues el Derecho también nos dice cómo debemos reconstruir la realidad para determinar si se dan o no esas condiciones ideales.
¡Pero el Derecho no es cine, ni el cine Derecho!
Y quizás allí radica la gran diferencia entre el Derecho que es y el que se supone a través del estudio de los “casos”. Un buen filme nos lleva incluso hasta la psiquis del protagonista, al punto de posibilitar un análisis psicopatológico como el que Antonio Menchaca hace del Michel Corleone de El Padrino. Lamentablemente, el Derecho real no es un film: los casos criminales no se construyen a través de un guión ni se cuenta con registros de imágenes para captar las reacciones y emociones de los involucrados en un delito, ni la realidad misma se presenta con la sutileza y los recursos estéticos de los grandes directores (el color blanco en Caracortada, la iluminación en Perros de la Calle, el granulado y los flash-backs de El Padrino, Samuel Jackson declamando en Pulp Fiction, antes de cometer un homicidio: "¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquellos que pretendan envenenar y matar a mis hermanos!" ).
Esta distinción entre el “caso ideal” y el “caso real”, que debe construirse a partir de pruebas tan falibles como los testimonios, documentos en lenguaje formalizado, grabaciones de trozos de la realidad en lenguaje más bien procaz que han de interpretarse por quienes las escuchan, pericias para “reconstruir” sucesos del pasado, etc., puede, tras el entusiasmo inicial por el “caso”, terminar en frustración, ante la pesada carga que enfrenta quien debe probar ante un tribunal lo que afirma, pues como sostiene el personaje de Denzel Washington en Día de entrenamiento, en un juicio lo que importa no es si se tiene o no razón en lo que se dice, sino poder probarlo.
Humberto Eco afirmaba en una entrevista televisiva que la maravillosa diferencia entre el arte, y la literatura en particular, y la historia es que al terminar la lectura de Los Miserables, sabemos que Jean Valjean ha muerto en París rodeado del amor de su hija y el arrepentimiento de su yerno. Con la historia, sin embargo, no sabemos de la misma manera: Troya y Micenas existieron en la Ilíada y en el recuerdo de los griegos; con el tiempo se transformaron en mitología; hasta que Slichmann las “descubrió” e hizo de nuevo ciudades que en verdad existieron. Hoy podemos afirmar que Napoleón murió en la Isla de Elba, mañana no sabemos.
No obstante lo anterior, es cierto que si suponemos que los “casos” que nos muestran las películas reflejan lo que puede ser probado en un juicio, entonces sí resultan muy útiles para la enseñanza del Derecho, pero no porque “enseñen más” que los libros Derecho, sino por otra cosa: porque permiten enseñar a emplear el Derecho en su operatoria básica, esto es, la subsunción de unos hechos determinados y concretos en una norma que establece las condiciones generales e ideales para la aplicación de una sanción.
Y esa tarea, que de antiguo han emprendido los penalistas, como lo demuestra Josep Tamarit Sumalla en su libro “La tragedia y la justicia penal”, donde vincula los “casos penales” del teatro y la ópera con el Derecho español, citando entre otros antecedentes, en lengua española, al propio Luis Jiménez de Asúa y a Quintano Ripollés, y entre los penalistas vivos, a Quintero Olivares, Arroyo Zapatero y García Valdés, puede ser ahora complementada con la selección de los filmes que contiene el libro reseñado y los comentarios que la acompañan. Incluso en obras modestas, como nuestras Lecciones de Derecho penal, se pueden ver referencias a Eurípides, cuando en Las Troyanas Helena discute con Agamenón que no fue ella, sino Hécuba, la madre de Paris, la causante de la guerra; y a Sófocles, cuando se hace la pregunta si, según el Derecho chileno, se consideraría autor de parricidio a Edipo por matar a Layo o de incesto a Yocasta, la viuda, por casarse después con aquél, ambos sin saber que Layo era el padre de Edipo; o si Antígona ha de ser responsable o no criminalmente por seguir las leyes de los dioses y enterrar a su hermano Polinices contra la expresa prohibición impuesta por Creonte. Allí también nos preguntamos, siguiendo a Shakespeare, si Yago es o no inductor de Otelo; si Lady Macbeth lo es de su marido; si los conjurados contra Julio César responden de igual modo; si Marco Antonio pronuncia una apología induciendo a matarlos o un simple discurso fúnebre; si el homicidio con veneno es o no un crimen abyecto, y el que más, como diría Hamlet, merecedor de mayor sanción que el homicidio simple; etc.
Luego, la labor de fijación y referencias que los editores han realizado con la publicación de "Cine y Gran Criminaldidad Organizada" será, por tanto, de enorme utilidad en la enseñanza del Derecho penal, y en su vinculación con el arte propio del siglo XX. Por eso hay que agradecer los comentarios jurídicos que de los filmes escogidos hacen Raúl Carnevali, Juan Albornoz, Julián Sauquillo, Pedro Gómez, Claudio Bonadio, Laura Zúñiga, Miguel Díaz y García Conlledo, Daniel Soto, Juan Antonio García Amado, María Cristina Rosas, Erich Meier, André Vianna, Juan Guillermo Sepúlveda, Helena Olea, Evaristo Prieto, Claudio Ossa, Carolina Sancho, Ximena Jiménez, Alejandro Valencia, Esteban Usabiaga, Mª José Meincke, Pablo Bonorino, Roger Campione y Manuel Cancio Meliá.
Lamentablemente, no me es posible en este breve reseña hacerme cargo de todos estos comentarios, por lo que quisiera concentrarme en algunos aspectos de los mismos que me parece necesario destacar: primero, la conciencia generalizada de que el crimen organizado de hoy, y especialmente el que se presenta en las películas analizadas, puede caracterizarse como el resultado del empleo sistemático de la violencia para controlar la producción, distribución, comercialización de objetos cuyo comercio se ha prohibido, así como el aprovechamiento de las ganancias obtenidas. Estos objetos son, hoy día, principalmente, las drogas prohibidas, las especies robadas, las personas explotadas laboral o sexualmente, ciertas armas.
Nótese que las actividades principales de estas organizaciones (producir, distribuir, comercializar, etc.) no son, en sí mismas consideradas, delictivas, sino en razón de su objeto. Y que competir por recursos, territorios y clientes tampoco lo es, salvo por el empleo sistemático de la violencia y la corrupción como medio para ello.
De hecho, tales actividades son las mismas que desarrolla cualquier empresa que opera con objetos lícitos. Y es un hecho que en las Escuelas de Administración está o estuvo recientemente de moda estudiar El Arte de la Guerra de Sun-Tzu, y que muchas empresas también pueden recurrir a la violencia y la corrupción para conseguir sus fines de control de mercados (y por eso existe en Inglaterra la ley sobre homicidio corporativo y, entre nosotros, la Ley de Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas por actos de corrupción, financiamiento del terrorismo y lavado de dinero), aunque no están constreñidas a ello, como sí parecen estarlo las empresas que se dedican al comercio de objetos ilícitos, cuya presencia en el “mercado ilícito” sólo es posible gracias a medios ilícitos, como la violencia contra los competidores y la corrupción de quienes deberían impedirlo.
La idea de que la criminalidad organizada es, antes que nada, una forma marginal o ilícita de hacer negocios con objetos ilícitos, queda claramente reflejada en El Padrino, cuya primera entrega gira en torno a si las familias ingresan o no al "negocio" del tráfico ilícito de estupefacientes, junto con sus negocios "normales", como el juego y el tráfico de personas. Y la fuerza de este mercado y sus operaciones marginales e ilícitos se refleja en el comentario de Raúl Carnevali: a pesar de la oposición de Vito Corleone, las familias terminan aceptando ingresar a este entonces nuevo mercado ilícito, poniendo "de manifiesto una característica muy particular de las organizaciones mafiosas: los negocios son los negocios" y como no hay forma de evitar el tráfico de drogas "es mejor controlarlo", recurriendo a los muy persuasivos medios que el filme nos muestra.
Y en segundo lugar, los comentarios muestran la evidente incapacidad de la dogmática del Derecho penal actual para “ver” y “procesar” esta clase de fenómenos, anclada todavía en el paradigma del delincuente individual ocasional, como si todos los delitos se cometieran siguiendo el modelo del retrato psicológico del Raskolnikov de Crimen y Castigo, al cual “se le suman” eventualmente un par de compinches o partícipes. Así, por ejemplo, un tratamiento específico de la profesionalización del delito y del delincuente, que requeriría reconocer una diferenciación por la forma de vida, es hoy en día un anatema, al menos desde el punto de vista retórico, pues la práctica legal la hace cuando diferencia a los adolescentes de los adultos y a los primerizos de los reincidentes. Por otra parte, las resistencias dogmáticas para considerar la “asociación ilícita” como un delito autónomo en los casos que la propia ley así lo establece, afirmando que todo es simple “coparticipación”, parece fundamentarse principalmente en la idea del injusto personal, que rechaza lo colectivo como fundamento de mayor peligrosidad (algo que ya reconocía Homero, cuando hace decir a Diómedes en la Ilíada que si se le proporciona un compañero podrá enfrentar mejor los peligros y crecerá su valor; misma idea que se expresa en la banda de hermanos a que aludiría Enrique V en el discurso de San Crispín, según Shakespeare) produciendo con ello un vacío de punibilidad, que el legislador pretende llenar introduciendo la agravante de actuar en grupo. Finalmente, el desconcierto que provoca frente a principios como los de “proporcionalidad” y “culpabilidad”, entendidos en un sentido entre ingenuo y dieciochesco, la idea de que tratándose en el fondo la criminalidad organizada actual de operaciones mercantiles en mercados ilícitos, parece ser cierto que dicho mercado sólo puede reducirse si se ataca tanto la oferta como la demanda de los bienes transados y que toda respuesta principalmente unilateral, como las emprendidas hasta ahora, que atacan la oferta y conceden múltiples beneficios y exenciones a la demanda, está destinada al fracaso.
Desde el punto de vista de la organización política, este desconcierto tiende a transformarse en negación de la existencia de la criminalidad organizada, como pone de relieve Juan Albornoz, al comentar Nido de Ratas, esbozando las siguientes razones que explicarían este rechazo a enfrentar decididamente la existencia el problema: primero, que la "admisión de la existencia d la criminalidad organizada por parte de un gobierno sugiere una seria debilidad institucional y operacional", "con un corolario tácito de que ciertas áreas geográficas o económicas (...) actúan fuera de la autoridad gubernamental"; y, segundo, porque "hoy sabemos que es difícil, o quizás imposible, que serias y sustanciales actividades de criminalidad organizada puedan tener lugar sin la cooperación y/o la corrupción de elementos políticos y judiciales".
Para concluir, sólo me queda felicitar a los autores y coordinadores Moira Nakousi y Daniel Soto, por el excelente trabajo que hoy se presenta, escrito en amable y buen castellano, que permite las reflexiones anteriores y muchas más, esperando que sigan ofreciéndonos obras de la misma o superior calidad, que permiten aunar el arte con la enseñanza del Derecho, haciendo realidad el ideal humanista de nuestra profesión.

Jean Pierre Matus es profesor de Derecho penal de la Universidad de Chile


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CINE Y CRIMINALIDAD ORGANIZADA, UNA MIRADA MULTIDISCIPLINARIA

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