Monday, April 15, 2013

Libros y librerías de Medellín, entre azares y nostalgias.


En la formación de la biblioteca privada de un profesor universitario son varios los afluentes de nutrición. Los orígenes de éstos remontan a fuentes profesionales y preferencias de particular ocio intelectual. De ellas, en mi caso, las primeras conciernen a Filosofía del Derecho, y de modo más genérico a otras diversas áreas jurídicas. Las restantes conciernen a Literatura, Historia, Arte, o dicho en forma compendiosa a temáticas de Humanidades. Éstas últimas se sufragan exclusivamente del peculio propio. Las anteriores se favorecen, además de con esa financiación, del sustento que la amistad de colegas les hace con regular obsequio de novedades editoriales. De esta suerte la librería que cada cual logre reunir depende de tres fundamentales factores: de las inversiones que haga en asuntos de investigación por los que se interese, a menudo compelidas por ocasionales imperativos y el precio de mercado y razonable disponibilidad de las adquisiciones, del número de amigos, maestros y condiscípulos, que haya ido reuniendo en su vida académica, y de lo que su posibilidad de ahorro consienta destinar al regocijo y deleite bibliófilo. Y queda también, para ser completamente sincero, la opción del saqueo más o menos eventual y otros recursos positivistas que es prudente silenciar.

Yo me siento afortunado por el número de donantes del gremio, cuya generosidad es tan grande como siempre bien recibida. En cuanto al acopio correspondiente a los otros capítulos, es cierto que raramente puedo hacer impúdica exhibición de recursos, por lo que he de confiar en la numinosa suerte y el mágico azar para que lo dedicado a gasto regular en seducciones invencibles no quebrante definitivamente mi modesta y maltrecha hacienda.

De estos días atrás en Colombia se han venido a mi biblioteca varios ejemplares que traen causa en la afecto, la simpatía y el aprecio de buenos compañeros. Así, la obra que Andrés Botero, nuestro anfitrión en la Universidad de Medellín, tuvo a bien obsequiarme, esto es, Sistemas normativos. Introducción a la metodología de las ciencias jurídicas, de los maestros Carlos C. Alchourrón y Eugenio Bulygin, edición colombiana (Astreay/ Universidad de Medellín, Bogotá, 2013. ISBN 978-958-57582-4-7) a la que ha puesto inteligente prólogo (pp. IX-XIV).

Y también, esta vez de la mano del Dr. Andrés Rosler (Dpto. Filosofía del Derecho. Universidad de Buenos Aires), el libro colectivo Cuadernos de Derecho Constitucional. 1. Historia y Constitución (Buenos Aires, Hydra Editorial, 2011, 154 pp. ISBN 978-987-24866-5-5), primera entrega de un proyecto en materia de temas jurídico-constitucionales que impulsa el Departamento Académico en Buenos Aires de la Universidad Católica de Santiago del Estero; en él se contiene su estudio “El constitucionalismo político de Carl Schmitt” (pp.17-54), bien estructurado, lleno de interés, ágil, excelentemente escrito, que ofrece contrapunto europeo –y también coincidencia– al proceso de formación ideológica y realidades históricas del constitucionalismo argentino de mediados del s. XX. Otros estudios atañen a Rousseau y Constant, al origen de la institución ministerial en los textos constitucionales de EEUU, Inglaterra y la constitución gaditana de 1812, y su recepción en las constituciones argentinas de 1853, 1949 y1994, a los comentarios de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) al proyecto confederal argentino de 1853 –y el importante influjo de éste en la formación del estado nacional (1852-1862)– en discusión crítica, y expatriada desde Chile, con Juan Bautista Alberdi (1810-1884), o sobre las ideas de José Benjamín Gorostiaga (1823-1891) en su desembocadura constitucionalista de 1853. Ciertamente apreciaría recoger en mi biblioteca sucesivos resultados de estos Cuadernos de Derecho Constitucional; es solicitud que expreso sin pudor.


Por último, recibí de César Oliveros Aya –abogado y Docente e Investigador adscrito al Centro de Investigaciones jurídicas, políticas y sociales de la Facultad de Derecho de la Universidad Militar Nueva Granada, y asimismo participante en el VIII Seminario Internacional de Teoría General del Derecho, sobre Cine y Derecho, con la ponencia que tituló ‘Efecto comodín. El Cine, entre la intención y la razón’– un precioso ejemplar de La niñez en el conflicto armado. Una mirada desde la sociología jurídica y la semiótica del cine (Universidad Militar Nueva Granada, Bogotá, 2012, 113 pp. ISBN 978-958-8403-92-2), de coautoría con Misael Tirado Acero, cuya reflexión acerca del cotidiano protagonismo de los niños en involuntarias víctimas de la guerra –que por más de 50 años- se libra en Colombia tiene una transversal y atractiva referencia a la película “Los colores de la montaña” (2010), de Carlos César Arbeláez, que fue Galardonado en la 58ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, y que recomiendo.




Y ahora vamos con el capítulo de compras en librerías. En Libería Editorial Legis, sita en en calle 47 con 50-54, cerca del Parque Las Letras, hallé la sexta reimpresión (2012) de Teoría Impura del Derecho. La transformación de la cultura jurídica latinoamericana, de Diego López Medina, publicado por Universidad de los Andes/ Universidad Nacional, Bogotá, en 2004 (480 pp. ISBN 978-958-653-367-0) con prólogo de Duncan Kennedy (pp. XI-XXII). Se trata de una obra útil, cuyo origen está en un riguroso trabajo de tesis doctoral. Ciertamente la había consultado ya, y con provecho, en distintas bibliotecas de España y América. Su posesión me otorga ahora, además de la comodidad de su examen, asimismo el placer de un añadido al inventario de mi biblioteca personal en punto a publicaciones sobre teoría crítica, y dentro de lo que el autor denomina como "teoría transnacional del derecho" un abundoso material –con lógica y rica referencia a Colombia– sobre la intensa recepción de doctrinas antiformalistas y la más tardía de Kelsen, junto también a la de importantes filósofos del derecho argentinos contempráneos como Carlos Cossio (1903-1982), Genaro Carrió (1922-1997) y Carlos Santiago Nino (1943-1993). Disfruté con la gentileza de la librera, y de un descuento para universitarios que nunca es aliciente menor.


Algunas cuadras después fui a parar en la Librería Editorial Temis, calle 53 con 42-68, igualmente ubicable como La Playa con Avenida Girardot, en la zona de La Candelaria. Trabajan en ella tres auxiliares, dos mujeres y un varón, que en todo momento colaboraron en mis búsquedas, entablando conversación culta y llena de natural amabilidad. El fondo de la librería es fundamentalmente jurídico y está bien proveído de novedades nacionales, latinoamericanas y europeas; es sin duda de las mejores librerías especializadas de todo Medellín. Pero, además, en ella funcionó eso que arriba llamé como la numinosa suerte y el mágico azar, y que explico. Yo había viajado desde España con una lista de títulos, entre los que incluía dos sobre Derecho y Literatura dedicados a García Márquez, en los que tenía muy especial interés. Uno era el libro de Armando Estrada Villa El poder político en la novelística de García Márquez (Universidad Pontificia Bolivariana, Medellín, 2006, 530 pp. ISBN 978-958-696-473-6), que el diligente dueño de la Librería de campus en la Universidad de Medellín ya me tenía reservado, y a mi llegada al VIII Seminario efectivamente encontré esperándome. El autor ocupa en él, con minucioso análisis, de Cien años de soledad, Otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada y El General en su laberinto. Es un trabajo importante, que cierra el examen de cada una de esas novelas con conclusiones solventes, y completa el conjunto con las claves de intertextualidad entre todas ellas.


Allí compré asimismo Un Robinson cercano. Diez ensayos sobre literatura francesa del siglo XX, de Pablo Montoya Campuzano, profesor de literatura en la Universidad de Antioquia, traductor y cuentista, publicado por el Fondo editorial Universidad EAFIT [institución privada Escuela de Administración, Finanzas y Tecnología] (Medellín, 2013, 168 pp. ISBN 978-958-8720-1529), cuya Colección Letra x Letra incluye textos narrativos y de crítica literaria muy atractivos.


En cuanto al otro título, El derecho penal en la obra de Gabriel García Márquez, de Antonio José Cancino Moreno, ese mismo librero me preparó para no sufrir desilusión, pues editado bastantes años atrás (Librería del Profesional, Bogotá, 1983) era muy improbable su localización. Y así resultó en la mañana que adquirí el estudio de Estrada Villa. No obstante, si cedí en mi inicial entusiasmo, no me abandoné a la desesperanza, aún comprendiendo la dificultad. Albergaba tropezar con él, “los libros te encuentran”, me repetía el amigo Eddy Chávez Huanta, para no descorazonarme luego que en los ambulantes de la peatonal de ‘La Anticuaria’, entre Junín y Ayacucho, mi moral de rebuscador entrara en profunda crisis. Pero el bibliófilo nunca ha de perder la fe, y en los instantes de mayor desdicha hasta es un deber fortalecerla … Eddy estaba en lo cierto… El duende amistoso y partidario, gemelo inverso de la terrible sombra asesina que frustra recuperaciones, de pronto apareció, y fue en aquella benéfica Librería Editorial Temis, y gracias a la profesionalidad de Juan David Agudelo Marín, librero que me atendía. A mi lánguida inquisición sobre el libro de Cancino obtuve por respuesta un sí dubitativo, y viendole desaparecer tras la puerta de un almacenillo, aguardé su regreso con tanta ansiedad que al verle de vuelta con él, no pude reprimir un grave ‘¡bien!’ más salido del corazón que de la garganta. Felicísimo y pleno de entusiasmo asistí a la pulcra limpieza de su cubierta, donde a mi espera el polvo se había depositado por años.



Son 533 pp., sistematizadas en Derecho Penal parte general y parte especial, con prolijo y cumplidísimo detalle, que terminaron de imprimirse en el mes de octubre de 1983, es decir, apenas recién cumplido el año desde que García Márquez obtuviera el Nobel de Literatura, cuya concesión data del 21 del mismo mes de 1982. El Dr. Antonio José Cancino Moreno, distinguido penalista, abogado y académico, merece por ello público reconocimiento como oportunismo iniciador de los estudios de Derecho y Literatura en Colombia. Ingresar su obra en mi biblioteca era un lujo irrenunciable, del que hoy puedo preciarme mostrándola como un valiosísimo tesoro.

Pero es más, siendo cierto que las desgracias nunca vienen solas no lo es menos que a veces también una dicha engancha otra, y fue tal vez por ello que hallé La venganza como prototipo legal en la Ilíada, de Juan Gabriel Vásquez (Universidad del Rosario, Bogotá, 2011, 124 pp. ISBN 978-958-738-185-6), que fue su tesis doctoral el año 1996, trabajada a provocación de Francisco José Herrera Jaramillo, Pacho Herrera, Dr. por la Universidad de Navarra y Profesor Titular de Derecho Público, con docencia en Filosofía del Derecho, de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá. Vásquez, que en la actualidad se dedica a la novela y el periodismo y reside en Barcelona, se pregunta acerca de la justicia o no en la venganza de Aquiles.

Y termino con un cierre de balance que, sobre claramente positivo, me resulta particularmente entrañable. Se concreta en la edición colombiana de El Secuestro de Aldo Moro (Editorial: Temis, Santa Fe de Bogotá, 1999, 129 pp. ISBN 978-958-35-0204-9) de Francisco Muñoz Conde.


Me alegró por este hallazgo como reencuentro con la memoria de sus clases de Derecho Penal (parte especial) en la Universidad de Sevilla, allá por el final de la década de los 70.
No es la primera vez que de sucede, y así este ejemplar acompañará al que años atrás adquirí en la librería Hispamer de la Universidad Centroamericana de Managua, en edición del  Instituto de Estudio e Investigación Jurídica (INEJ) (Managua, 2005, 76 pp. ISBN 9789992487631), publicación de la conferencia pronunciada con el título De la tolerancia cero, al Derecho penal del enemigo en uno de los salones del Hotel Holiday Inn. 
Es grato que los viajes a Centroamérica y Sudamérica me brinden en dadivoso azar el perfume de la nostalgia, incluso si envuelto en el aroma de la melancolía.
Al cabo, seguramente uno es capaz de reconocerse en los libros mucho más que en cualquiera otra identidad.

J.C.G.

No comments: