Monday, December 17, 2012

Tragedia versus Justicia procedimental




Julen Etxabe
The Experience of Tragic Judgment
Routledge, London, 2012, 252 pp.
ISBN: 978-0-415-63934-7

Adjudication between conflicting normative universes that do not share the same vocabulary, standards of rationality, and moral commitments cannot be resolved by recourse to traditional principles. Such cases are always in a sense tragic. And what is called for, in our pluralistic and conflictual world is not to be found, as many would suppose, in an impersonal set of procedures with which all participants could be treated as having rationally agreed. The very idea of such a neutral system is an illusion. Rather, what is needed, Julen Etxabe argues in this book, is a heightened awareness of the difficulty of judgment. The Experience of Tragic Judgment draws upon Sophocles’ play Antigone in order to consider this difficulty and the virtues that attend its acknowledgment. Based on the transformative experience that the audience undergoes in engaging with this play what is proposed is a reconceptualization of judgment: not as it is generally thought to occur in a single isolated moment, like the falling of an axe, but rather as an experience that develops in and through space and time.

Introduction Antigone and the Experience of Legal Judgment
Chapter 1. A Window on the Normative World
Chapter 2. Antigone
Part I: Beginnings
Chapter 3. Incommensurability and Judgment
Chapter 4. Antigone
Part II: Transitions
Chapter 5. Acts of Reading, Acts of Judgment
Chapter 6. Antigone, Part III: Realizations
Chapter 7. The Temporalities of Judgment: Antigone and Law


Julen Etxabe is based at The Finnish Centre of Excellence in the Foundations of European Law and Polity Research at the University of Helsinki

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Participo aquí únicamente la información editorial de esta obra. No he accedido a su contenido aún. No obstante, su índice de contenido y el resumen de contracubierta se me hacen verdaderamente atractivos. Con el tiempo he formado ideas propias acerca de los modelos y sistemas de respuesta analítica ofrecidos por la teoría de la argumentación respecto a la preferibilidad y justificación decisional. Una de ellas es que la mayoría funcionan, me parece, con un mecanismo de autopoiesis -si vale expresarlo así- que les salva de la mirada trágica al abismo; actúan sin conciencia del abismo, que es siempre una conciencia trágica. Protegidos en sí y por sí mismos de la tragicidad del abismo actúan resolviendo conflictos intrasistemáticos cuyo riesgo es, cuanto más, mayormente sólo teórico. El estándar de racionalidad argumentativa en la teoría jurídica de Aarnio, cuando se acerca al límite de los conflictos normativos, sencillamente desfallece. Alexy, aún mostrandose más resistente, propone sin embargo un procedimentalismo que de tan agotador acaba reclamando a voz en grito un "quién haya escondido la navaja de Ockham, por favor la aporte; urge". De un modo u otro, y sin ocultar importantes diferencias de grado, la ausencia de conciencia trágica del abismo frente a decisiones sobre "mundos de la vida", aceptadas a partir de las desilusionantes premisas wittgensteinianas acerca del Problem des Lebens, seducen -en realidad sugestionan- haciéndonos creer en el festín de sus efervescencias que un aporte bien medido de soluciones básicas, alcalinas, neutraliza la inevitable corrisión (racional) de ácidos en la digestión de los procesos argumentativos. Pero, más pronto que tarde, el ardor regresa.
No hay forma de resolver -concluyen- el conflicto entre enunciados y proposiciones normativas contradictóricas o antéticas; no es posible el control racional de los casos trágicos. Limitémonos al juego -menos quemante- de los 'casos difíciles', convirtiéndolos a través sucesivas reducciones -así la ponderación principalista- en casos a la medida tolerable del juego (casos fáciles). ¡Olvidemos el resto!.
Pero el ojo sin párpado de la Tragedia es imposible de cerrar. Lo trágico, además, nunca duerme, siempre en vigilia, alerta. Y ronda acechante nuestros sueños racionales, a la espera tranquila, paciente, de observar cómo un día cualquiera despertamos en sobresalto. 
J.C.G.

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