Thursday, March 01, 2012

De iusticia pingenda/ On Painting Justice/ Da arte de pintar a justiça

Andrea Mantegna por Gian Marco Cavalli



El anuncio y envío, a través del prof. Marcílio Franca Filho [Professor do Programa de Pós-Graduação em Direito do Centro de Ciências Jurídicas da Universidade Federal da Paraíba (CCJ/UFPB)], del artículo que junto a Bruno Amaro Lacerda [ Universidade Federal de Juiz de Fora (UFJF)] y France Murachco [Universidade de São Paulo (USP)] muy recientemente ha sido publicado por la revista Prisma Jurídico [São Paulo, v. 10, n. 2, (jul./dez. 2011), pp. 423-441], me ha traído algunos amables recuerdos que en estas líneas preliminares desearía compartir. Remontan al verano de 2006, cuando sobre finales del mes de julio visité de ciudad de Verona con intención de asistir a varios de los conciertos de su Festival de Opera. Fue aquel un verano especialmente caluroso, tórrido incluso, que sin embargo no logró deslucir el ambiente y la escena de los alrededores y el interior del Anfiteatro “Arena de Verona”, donde en esas fechas tienen lugar las representaciones operísticas. Recomiendo a los devotos del belcanto la asistencia y, si la fortuna les fuere favorable, ocupar un asiento bajo la “peineta”, pues allí la acústica es más nítida.
Desde la dorada ciudad de Verona probé también excursiones a otros lugares próximos; Venecia, Lago Garda, … Una de ellas fue a Mantua. Tuve entonces el privilegio de visitar su Palazzo Ducale, y en particular el torreón Castello di San Giorgio, que alberga la Camera dei Sposi, la Camera picta, cuya decoración diseñó Andrea Mantegna entre 1465 y 1474. Las sensaciones de haber estado en contacto con el espectáculo de su obra difícilmente pueden desaparecer de mis recuerdos. Y ha sido un placer rememorarlas con ocasión del trabajo al que ahora me referiré.
Con el título de “Da arte de pintar a justiça: um diálogo entre Mantegna e Momo por Battista Fiera de Mântua” [disponible en: http://www4.uninove.br/ojs/index.php/prisma/article/viewFile/3206/2140], los autores ofrecen la primera versión en portugués del Dialogus de Iusticia Pingenda, para algunos escrito en 1490, recogido junto a otros textos en la antología impresa por Francesco Bruschi como Hymni divini. Sylve Melanisius, que el médico humanista Battista Fiera (1465-1538) dedicara en Mantua al Papa León X (ad Leonem Decimum Pont. Max. Feliciss.) el año 1515. El dramatis personae de este diálogo se integra de dos personajes, Mantegna y Momo, este último posiblemente trasunto del polifacético Leon Battista Alberti (1404-1472). Otras conjeturas tampoco serían desechables; por ejemplo, que Momo enraíce al Mono de Luciano de Samosata,
La disponibilidad de esta obra se limitaba hasta hoy a sólo dos traducciones. La inglesa, editada por James Wardrop [De Justicia Pingenda, On the Painting of Justice, A Dialogue between Mantegna and Momus by Battista Fiera, ed. and trans. James Wardrop, London, 1957, 50 pp.], y la italiana, a cargo de Rodolfo Signorini [«De Iusticia pingenda Baptistae Fiaerae Mantuani Dialogus» - tipologie iconografiche della Giustizia, edizione critica e prima traduzione italiana del dialogo, en Luca Chiavoni- Giamfranco Ferlisi- Maria Vittoria Grassi (eds.), Leon Battista Alberti e Il Quattrocento: Studi in Onore di Cecil Grayson e Ernst H. Gombrich, Atti del Convegno Internazionale (Mantova, 29-31 ottobre 1998), Casa Editrice Leo S. Olschki (Collana Ingenium, 3), Firenze, 2001, pp. 381-434]. De ahora en adelante la aportación de Franca, Lacerda y Murachco abre para De Iusticia Pingenda un nuevo ámbito idiomático permitiendo su conocimiento y difusión en el Brasil, uno de los países sin duda culturalmente más dinámicos de toda Sudamérica.
Del valor y provecho del texto rescatado valga la confidencia, cargada de desencanto, que nos revelaron Judith Resnik y Dennis E. Curtis en 1987, haciendo ver el interés de los editores del The Yale Law Journal por contactar con Wardrop a fin de obtener autorización para una reimpresión [“Images of Justice”, en 96 Yale Law Journal (1986-1987), pp. 1727-1771, en espc. n. 143, p. 1741; disponible en: http://digitalcommons.law.yale.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1933&context=fss_papers]. El propósito resultó finalmente frustrado.
Debemos felicitarnos pues ante la acogida que los editores de la revista Prisma Jurídico (São Paulo) han prestado a la iniciativa de esta recuperación, por suerte más exitosa, enriqueciendo las ediciones precedentes –además de las antiguas: por De Bonazariis, Insulae Dovariensium [diócesis de Cremona], 1521; por Johannes Oporinus, Basileae, 1523 y 1535; In aedibus Joannis Patavini, & Venturini Roffinelli, Venetiis, 1537, entre otras– con el añadido de su traslación a un nuevo idioma.
La época del desencanto republicano en que el texto fue escrita se ha tornado en una menos turbulenta, mucho más serena y en ocasiones puede que incluso feliz. El diálogo no estuvo ajeno en su día a intenciones políticas, que no son muy difíciles de detectar. A pesar de ello, no ha envejecido. Existen claves que, como los sentimientos, le hicieron perdurar. Una de ellas se encuentra a la altura de las líneas finales, allí donde en la versión latina rezan concluyentes estas palabras de Momo:

«Verum, mi Mantynia, iam mihi pictor ultra non habeberis, sed philosophus maximus, sed theologus summus, nisi fortassis olim pro Justicia Mortem pinxeris».

Cuando el Dialogus se dio a las prensas mantovanas contaban nueve años desde la muerte de Mantegna. Hymni divini surgió de la muerte del Papa Julio II. En 1521 también habría de morir León X. La Muerte como expresión más cierta de la Justicia en nuestra existencia humana; justicia igualadora. Con justicia, sí, es en la Muerte donde hay más Verdad.
Dejándolo aparte –¿podremos realmente hacerlo?¬– la obra es un espléndido discurso acerca del problema iconográfico y filosófico de la Justicia. El diálogo también refuerza por momentos el moralismo –que reverbera con sonoridades de España en las palabras deducidas del teólogo carmelita Giovanni Battista Spagnoli (1448- 1516)– pero es asimismo mucho más. Quizá nadie como Carlo Dionisotti supo interpretarlo. Lo hizo al comentar la versión de Wardrop [“Battista Feria”, en Italia medioevale e umanistica, 1 (1958), pp. 401-418 ]. Y escribió:
«Mantegna e Momo, i personaggi di questo dialogo, possono essere considerati quasi i due termini emblematici di un contrasto che è nell'opera del Fiera fondamentale: da un lato la pittura, la definizione artificiale evidente, nelle sue nelle sue linee certe, nei suoi colori squillanti, di una natura che ha risolto il suo segreto; dall'altra Momo, l' assillo rodente della curiosità insoddisfatta, di una ragione inquisitiva, impotente e ribelle» (p. 417).
Momo, recordemos, es el emblema grecolatino de la burla inteligente, de la crítica jocosa y la avispada ironía. Y ciertamente, en la reflexión sobre la imagen de la Justicia nunca debiera faltar la oportunidad de permitir la entrada a un elemento de carnavalización. El oportuno trabajo de Franca, Lacerda y Murachco contribuye a esa siempre tan necesaria función.

J.C.G.

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