Tuesday, June 14, 2011

En Managua. Dulce y amargo; de mercados y librerías









Esta mañana di un paseo por el Mercado Huembes de Managua en busca de algún recuerdo. La entrada me recibió con dulces. Toda Nicaragua es dulce; lo es en su modestia, en su digna humildad, en el respeto cordial de sus gentes. No hallé nada nuevo o particular en el dédalo de artesanías en maderas preciosas (caobas, cedros algo de ébano) o de otras como las hermosamente decoradas con el fruto del jícaro, que no hubiera llevado en viajes anteriores. Me conformo con oír el nombre de muchos de esos materiales y elaboraciones populares en el embrujo de la pronunciación náhuatl. Varias vueltas, impregnándome de colores ingenuos, y de tentadores reclamos. Ropa -me insisten, sin éxito, en que lleve una guayabera-, zapatos, cinturones y bolsos de caimán -a lo que tampoco cedo-.... Luego marcho en busca de librerías.



Más amargo resultó el paseo por éstas. En Managua son muy pocas; se indican como mejor proveídas las dos que fotografío; Literato e Hispamer. Es lo cierto que en otras ocasiones aún pude llevar a mi biblioteca títulos y editoriales nacionales. Ahora escasean, ya casi no existen. Es dramático observar la penetración de las editoras españolas. También lo he comprobado en Argentina y Chile. En Nicaragua se han hecho hegemónicas, provocando la desaparición de las muy escasas de otro tiempo. Durante la revolución y la guerra (ya hace más de 30 años) hubo ediciones de propaganda y adoctrinamiento. Casi nada de aquello sobrevive. De Cuba llegaron asimismo textos marxistas. Hoy día no tienen público. El sandinismo apunta a otro lugar. Lo impreso en este país o es Darío o es acerca de la saga dictatorial somocista; el resto son colas de edición y saldos de prensas españolas, o acaso novedades literarias que pueden hallarse en cualquier otro lugar. Siendo así sorprende no obstante el precio, en verdad inasequible para las débiles economías de tantos, en que son puestos a la venta. Y más aún, se hace del todo incomprensible porque el libro aquí está exento de cualquier clase de impuestos. Con todo, he visto libros cuyo coste cuadruplica el de mercado español.



Alguien, pues, se enriquece. El acceso a la cultura del libro es, en todo caso, limitadísimo. Entre otras consecuencias se sigue la del bajo nivel de comprensión lectora.


La visita a Hispamer -que surte a la Universidad Centroamericana (UCA)- consigue a pesar de todo dejarme un regusto agradable. Enmarcado en la escalera que da acceso a la planta y sección de publicaciones jurídicas cuelgan unas páginas manuscritas de Rubén Darío.




Mañana viajo a León. Allí volveré a encontrarle.

J.C.G.

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