Friday, February 04, 2011

Los libros y el fuego. Variaciones sobre un mismo tema (I). La biblioteca de Asurbanipal y la de rollos epicúreos de Lucius Calpurnius Piso Caesoninus

Con dedicatoria para un esforzado seguidor de este blog

“Las quemas de bibliotecas en el mundo antiguo fueron realmente algunos de los eventos más tristes en la historia, ya que en un tiempo en el cual la difusión de las obras no era muy amplia, muchas veces estas bibliotecas contenían documentos únicos e irrepetibles que al ser quemados se perdían para siempre. Es histórica y famosa la destrucción de la biblioteca de Alejandría, no obstante, existe un singular caso en el cual el fuego de la destrucción irónicamente serviría para preservar los contenidos.
A mediados del siglo XIX el arqueólogo británico Austen Henry Layard descubrió en lo que hoy en día es Irak los restos de lo que resultara ser una biblioteca en los territorios del antiguo reino asirio de Nínive, la misma sería nombrada en honor a Asurbanipal, el último gran rey asirio. Esta biblioteca no era cualquier otra ya que poseía una amplia y rica historia; historia que sería olvidada por más de dos milenios y medio cuando en el 612 antes de Cristo resultara víctima de una de las inacabables guerras mesopotámicas tras que una alianza comandada por los babilonios invadiera la ciudad destruyendo todo. De la invasión desencadenaría un asedio interminable por el cual varios de los edificios de la ciudad arderían en la llamas de la guerra, edificios entre los que se encontraba la biblioteca. Si bien normalmente esto se traduciría en destrucción total, como en tantos otros casos, en este caso en particular algo maravilloso ocurriría, los contenidos de la biblioteca no estaban en su totalidad almacenados en papiros, sino que eran tablillas de barro que con el calor se cocieron y quedaron atrapadas dentro de los restos de la misma.
Layard enviaría las casi 31 mil tabletas halladas al Reino Unido
, donde serían almacenadas y estudiadas hasta el día de hoy en el Museo Británico, tarea no simple ya que la condición de los textos no es perfecta y muchos de hecho han sido clasificados como irrecuperables. De la biblioteca pudieron recuperarse y reaparecer tras ser perdidos en las arenas del tiempo los textos de la épica de Gilgamesh, el mito de Adapa, el Enûma Eliš y la leyenda del Pobre hombre de Nippur entre muchos otros de menor importancia.
La villa de los papiros
Curiosamente algo similar, aunque no intencional como el caso anterior, ocurrió en Herculano con la Villa de los papiros. Esta pertenecía a un adinerado y poderoso romano, Calpurnio Pisón, amante ferviente de la cultura cuya rica y bien provista biblioteca quedaría enterrada en las cenizas volcánicas que calcinarían a la ciudad, de esta manera quedando congelada en el tiempo. Si bien los papiros han sufrido un fuerte deterioro con el pasar de los siglos, hoy en día varios museos y bibliotecas del mundo se encuentran con éxito desarrollando tecnologías que permitan recuperar el contenido de los mismos. Según se espera, en la biblioteca existen varios textos griegos y romanos perdidos, especialmente se cree poder recuperar al menos fragmentos de varios de los clásicos perdidos tras la caída del imperio, así como cartas y documentos que permitan tener un conocimiento de primera mano de las turbulenta situación política de Roma en esa época.
Por fortuna las autoridades italianas protegen celosamente el lugar, y al día de hoy se han permitido solo pocas excavaciones, enfocándose así en preservar, restaurar y descifrar lo que se ya se ha excavado y no continuar excavándose hasta que se cuenten con nuevos métodos tecnológicos para garantizar la protección de los contenidos.


Una de las tablillas de barro con textos perdidos recuperada de los restos de la biblioteca de Asurbanipal






La Villa de los Papiros


“Parece ciencia ficción, pero tal vez no esté muy lejano día en que puedan ser leídos papiros de 3.000 años de antiguëdad, incluídos los rollos de papiro de Herculano que guardan sus secretos desde el año 79 d.C.
Un equipo científico de la Universidad de Kentucky espera, mediante el uso de una moderna tecnología digital, acceder al interior de dos frágiles rollos – sin abrirlos físicamente – y descifrar los secretos que han ocultado durante casi 2.000 años.




El profesor del Departamento de Ingeniería Informática en el Reino Unido, Brent Seales, intentará, utilizando un escáner CT de Rayos X, recoger imágenes de las páginas interiores de los rollos. Así, él y sus colegas esperan “desenrollar” digitalmente los rollos en una pantalla de ordenador para que pueden leerlos los estudiosos.
Todo un desafío, habida cuenta que los rollos que pretenden descifrar están gravemente dañados, convertidos materialmente en carbón por el calor.
Los expertos señalan que si el sistema funciona tan bien como se espera en el Reino Unido, podría proporcionar una nueva manera segura de descifrar y conservar más rollos de Herculano, así como otros libros antiguos, manuscritos y documentos que son demasiado frágiles para ser abiertos.
“En realidad nadie ha descubierto todavía una manera de abrirlos”, dice Roger Macfarlane, profesor de Clásicas de la Universidad de Brigham Young, que también ha trabajado en los rollos de Herculano. ”Si Brent tiene éxito, sería un enorme paso adelante”. Seales admite que hay obstáculos, el mayor de ellos es la base de carbón de la tinta que cree que se ha utilizado en los rollos. Según él, desde que los rollos de papiro se carbonizaron por la furia del Vesubio, podría ser imposible separar visualmente la escritura de las páginas, incluso con potentes programas de ordenador.
Si el programa funciona, ¿qué van a encontrar? Se estima que los rollos contienen escritos de Filodemo, escritor romano y filósofo epicúreo nacido alrededor del año 110 a.C. Filodemo no se considera un pensador clásico de primera categoría, pero fue contemporáneo de Cicerón. Impartió clases a Virgilio y se cree que influyó en el poeta romano Horacio.
Filodemo era también amigo de Lucio Calpurnio Pisón - suegro de Julio César – propietario un tiempo de esta lujosa villa en Herculano.
Sin embargo la mansión habría pasado a otras manos cuando ella y Herculano fueron enterrados durante la erupción del año 79. Después, Herculano permaneció oculta durante 1.600 años, hasta que las excavaciones tropezaron con ella en 1709.
La villa en sí no fue descubierta hasta mediados de 1.700. Dentro de su biblioteca, los investigadores encontraron lo que en un primer momento se pensó que eran trozos de carbón y que resultaron ser rollos de papiro – unos 1.800 en total – dentro de ennegrecidos cilindros fundidos por el calor volcánico. El edificio fue conocido como la Villa de los Papiros.
Según Seales, los rollos no se quemaron porque el edificio quedó completamente envuelto por la ceniza y la lava, que no dispuso de oxígeno para alimentar a todas las llamas. Irónicamente, los expertos dicen que el papiro, hecho de material vegetal, se habría descompuesto con toda seguridad durante los últimos 2.000 años de no haber estado encerrados en esta especie de cámara hermética.
Los que sobrevivieron son increíblemente frágiles. Muchos rollos simplemente se deshicieron cuando los investigadores trataron de abrirlos al principio. Un sacerdote del Vaticano desarrolló una forma de abrir unos pocos pergaminos, pero el proceso es lento y ha producido resultados mixtos. La mayoría nunca se han desenrollado.
La mayor parte de los rollos fueron a parar en última instancia a una biblioteca de Nápoles. Pero Napoleón envió algunos a Francia cuando tomó posesión de Italia después de 1.800. Entre estos pergaminos están los dos que el equipo de Reino Unido planea investigar.

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