Friday, March 12, 2010

Miguel Delibes




Hoy murió Miguel Delibes.

En esta página, que tanto podría albergar de su obra, eligo la referencia a una novela histórica: El hereje (Ed. Destino. Barcelona. 1998). Creo que es buen recordatorio. Como muchos saben narra la persecución inquisitorial a los luteranos en Valladolid durante el siglo XVI, en época de Carlos V.
El hereje es testimonio y defensa de de la libertad religiosa. Por medio, proceso, y al final fiesta punitiva: hoguera.

Un fragmento:

Fuera ya de la Puerta del Campo, la concurrencia era aún mayor pero la extensión del campo abierto permitía una circulación más fluida. Entremezclados con el pueblo se veían carruajes lujosos, mulas enjaezadas portando matrimonios artesanos y hasta una dama oronda, con sombrero de plumas y rebocinos de oro, que arreaba a su borrico para mantenerse a la altura de los reos y poder insultarlos. Mas a medida que éstos iban llegando al Campo crecían la expectación y el alboroto. El gran broche final de la fiesta se aproximaba. Damas y mujeres del pueblo, hombres con niños de pocos años al hombro, cabalgaduras y hasta carruajes tomaban posiciones, se desplazaban de palo a palo, preguntando quién era su titular, entretenían los minutos de espera en las casetas de baratijas, el tiro al pimpampum o la pesca del barbo. Otros se habían estacionado hacia rato ante los postes y defendían sus puestos con uñas y dientes. En cualquier caso el humo de freír churros y buñuelos se difundía por el quemadero mientras los asnos iban llegando. El último número estaba a punto de comenzar: la quema de los herejes, sus contorsiones y visajes entre las llamas, sus alaridos al sentir el fuego sobre la piel, las patéticas expresiones de sus rostros en los que ya se entreveía el rastro del infierno.
Desde lo alto del borrico, Cipriano divisó las hileras de palos, las cargas de leña, a la vera, las escalerillas, las argollas para amarrar a los reos, las nerviosas idas y venidas de guardas y verdugos al pie. La multitud apiñada prorrumpió en gran vocerío al ver llegar los primeros borriquillos. Y al oír sus gritos, los que entretenían la espera a alguna distancia echaron a correr desalados hacia los postes más próximos. Uno a uno, los asnillos con los reos se iban dispersando, buscando su sitio. Cipriano divisó inopinadamente a su lado el de Pedro Cazalla, que cabalgaba amordazado, descompuesto por unas bascas tan aparatosas que los alguaciles se apresuraron a bajarle del pollino para darle agua de un botijo. Había que recuperarlo. Por respeto a los espectadores había que evitar quemar a un muerto. Luego, alzó la cabeza y volvió la vista enloquecida hacia el quemadero. Los palos se levantaban cada veinte varas, los más próximos al barrio de Curtidores para los reconciliados, y, los del otro extremo, para ellos, para los quemados vivos, por un orden previamente establecido: Carlos de Seso, Juan Sánchez, Cipriano Salcedo, fray Domingo de Rojas y Antonio Herrezuelo”.

Miguel DELIBES, El hereje, Ed. Destino. Barcelona. 1998, Cap. XVII, p.489-490.


Miguel Delibes Setien (Valladollid 1920- 2010). Licenciado en en Derecho e Intendencia Mercantil, obtuvo en 1945 la cátedra de Derecho Mercantil, impartiendo su enseñanza en la Escuela de Comercio.
Su prosa, limpia y ordenada, bebió de estilo en el Manual de Derecho Mercantil de Joaquín Garrigues.
La Universidad de Málaga le dedicó V Congreso de Literatura Española Contemporánea. Vid. Miguel Delibes: el escritor, la obra y el lector. Actas del V Congreso de Literatura Española Contemporánea, Universidad de Málaga, 12, 13, 1991, (dir. y coord. de Cristobal Cuevas y Enrique Baena, Anthropos, Málaga- Barcelona, 1992).


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