Friday, September 08, 2006

LIBERTAD Y SEGURIDAD: LA FRAGILIDAD DE LOS DERECHOS (II). Más difícil todavía, por Manuel Alcántara

Hacen falta detectives. Lo ideal sería que cada ciudadano normal tuviera a alguien que controlara su vida de día y también de noche, ya que hay mucho sonámbulo que anda suelto. La investigación sobre las comunicaciones es una de las claves para detener a los responsables del mayor atentado de nuestra espasmódica historia. Lástima que no se hubiera hecho con anterioridad al 11-M de 2004, que fue el día en el que cambió todo, no sólo el rumbo de las votaciones. Los terroristas usaron teléfonos móviles, pero el móvil del crimen no fue únicamente la venganza. En vista de eso, una nueva ley obligará a los usuarios anónimos del práctico y malévolo artilugio: lo malo es que son 16 millones. No se sabe cómo podrá lograrse eso, pero se quiere hacer. Las compañías telefónicas estarán obligadas a conservar durante un año los datos de las comunicaciones de sus clientes. Por si fuera poco, el sueño orweliano se complica, en busca de la perfección, y también exigirá a las tiendas que venden tarjetas prepago a identificar a los compradores y llevar un libro de registro, que alcanzará cada semana el tamaño de la guía de teléfonos. El Gobierno hace muy bien en combatir la delincuencia y para eso no hay nada mejor que sospechar de cada uno de nosotros. Claro que la vigilancia masiva tiene un precio, al margen de las dificultades técnicas: unos veinte millones de euros. El enemigo es el número, no porque el infierno sean los otros, que no es verdad, sino porque si «con el número dos nace la pena», qué será con la cifra de 16 millones. Además estas cosas se imitan: el fiscal de la gran trama del dopaje quiere que declaren más de 50 ciclistas, incluidos los extranjeros. Quizá esté próximo el día en el que sea necesario controlar a los controladores. Para que no se pasen.
Publicado en diario SUR (Málaga), ed. de 8 de septiembre de 2006

No comments: