Sunday, May 07, 2006

Niebla a mitad de Brooklyn Bridge, New York City. Arthur Miller y los "sin papeles"

Niebla a mitad del puente. ¿Qué dirección nos señala el sentido ético ante los inmigrantes "sin papeles", ilegales?

“¿Qué parte del término ilegal no entiendéis?”, corearon los 150 seguidores de “Minutemen”, grupo patriota de voluntarios que patrullan la frontera de EE.UU. con México a la caza de ilegales, reunidos en Washington el primero de mayo en contramanifestación a las marchas convocadas para esa misma jornada por varias organizaciones hispanas en defensa de los derechos de los inmigrantes. Los manifestantes, calculados en cientos de miles, secundaron el llamamiento al Día sin inmigrantes recorriendo las calles de las grandes ciudades en al menos 40 Estados de la Unión. Fueron en Los Ángeles 600.000; en Chicago 400.000. Se oponían al proyecto de ley de inmigración aprobado en diciembre pasado por el Congreso, de mayoría republicana pero que estuvo consensuado con los demócratas. Denunciaban en él la “criminalización” de los indocumentados, el castigo por auxilio y la construcción de un muro a lo largo de gran parte de la frontera con México. Su discusión en el Senado, prevista para este mismo mes, ha permanecido estancada desde entonces. Este es un año electoral. El senador Edwuard Kennedy, demócrata por Massachussets, se mostró de acuerdo en varias de las vías con que el Presidente G. W. Bush pretende regular el acceso a la ciudadanía. La protesta, en cambio, demanda una “legalización total” de los “sin papeles”, cifrados por el Pew Hispanic Center entre 11 y 12 millones, y ha presionado con una jornada de paro y boicot (“no trabajar, no comprar y no vender”) que en Washington ha incidido extraordinariamente sobre la actividad comercial y el funcionamiento de otros servicios como restaurantes, o en la asistencia a centros escolares. La opinión mayoritaria de los ciudadanos estadounidenses no ha sido favorable a entender como respuesta “más adecuada” esa demostración "de fuerza" por una importante parte de la comunidad hispana; faltar a la escuela o al trabajo es “equivocado”. Tampoco todas las organizaciones hispanas apoyaron tales acciones. En España, un periódico “gratuito” ha consultado desde su página digital (http://www.20minutos.es/encuesta/515/) sobre la hipótesis de un día sin inmigrantes. De entre algo menos de 2200 respuestas, el 44% (957 votos) consideró que “no se notaría”, el 38% (837 votos) que “todo sería un caos”. El resto, 18% (398 votos), “no sabe”. El desconocido método y campo de la encuesta cuestiona la fiabilidad de los resultados. Algunos de los comentarios que se insertan me han producido verdadero estupor intelectual.
He pensado que sería más confiable sondearme a mí mismo. Así, acude a mi memoria A View from Bridge (1955), de Arthur Miller (Nueva York, 1915- Connecticut 2005), representante de la “tragedia contemporánea”, quien fue Premio Principe de Asturias del 2002.
Trata sobre la inmigración europea hacia Estados Unidos. Eran allí italianos. Se estrenó en España a finales de diciembre de 2000 en adaptación de Eduardo Mendoza y bajo dirección y montaje de Miguel Narros, que con ella obtuvo seis premios Premios Max de las Artes Escénicas. Del texto hay edición en la colección Marginales de Tusquets (Arthur Miller, Panorama desde el puente, trad. y pról. de E. Mendoza, Barcelona, 2003, 119 pp.). No haré público el resultado de mi autoconsulta, aunque creo que ya es adivinable. Expresaré, sí, desde luego, una viva recomendación a la lectura de ese texto. Son varias las interrogantes de sentido ético que el mismo suscita; solidaridad, intolerancia, ley, y delación. Me quedo con la voz coral del abogado Alfieri: “Ahora nos conformamos con la mitad”.

José Calvo González

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